El concepto de patrón oro no siempre es entendido correctamente. Los bancos centrales no tienen ninguna función esencial en el caso de un patrón oro, de hecho la misma esencia de su existencia es incompatible con el patrón oro, y su abandono fue implementado gracias a, entre otras, la aparición de la FED en 1913.
Para que se implemente un patrón oro, tan solo es necesaria una cosa, y nada más:
Que el emisor de moneda acepte siempre la convertivilidad entre una cantidad específica de oro y la moneda a la que este respalda.
Ni siquiera es necesario que el emisor de moneda sea el estado, solo que cualquier persona pueda acudir a las oficinas del emisor y cambiar el billete por la cantidad que este indica.
Es decir, un patrón oro no es otra cosa que la correspondencia entre el dinero papel y una medida en peso de oro o plata que representa, y la exigencia de convertibilidad entre ambos SIEMPRE.
¿A que consecuencias lleva la implantación del patrón oro?
1. La gente no andaría comprando con monedas de oro, lo corriente sería siempre manejarse con billetes bancarios (que podrían ser los emitidos por el estado, para aquellos que aún piensan que el estado es nuestro amigo), tarjetas y apuntes en cuentas corrientes bancarias, como hasta ahora.
2. Los precios se ajustan a la cantidad de oro y plata en circulación. El oro, y sobre todo la plata al volver a tener un carácter monetario, volverían a su valor real en términos de oferta y demanda.
3. No hay inflación monetaria, ya que emitir billetes y monedas sin respaldo en oro o plata, es decir, imprimir con reserva fraccionaria, llevaría a que no sería posible para el emisor hacer frente a todos los pagos de billetes si todos los tenedores de dinero bancario acudieran a exigir su oro. Esto es lo que ocurría en el S. XIX, en que el resto de bancos ejercían la labor de policía contra aquellos bancos que sucumbían a la tentación de emitir sin respaldo. Cosas del libre mercado salvaje. Cuando un banco emitía más billetes que las reservas disponibles, cualquier mínimo rumor llevaba a que la gente u otros bancos fueran en masa a recoger su oro, así que es fácil imaginar el resultado final de los falsificadores.
En el caso de los bancos extranjeros, aumentar la cantidad de billetes sin respaldo, provocaría la salida del oro nacional, otra razón de peso para evitarlo.
4. Por tanto, si no hay inflación monetaria, no existe la posibilidad de gasto en déficit en los volúmenes actuales. Simplemente los estados estarían obligados a cuadrar sus cuentas, con un déficit corriente que no iría más allá de financiar los pequeños descuadres de la contabilidad anual.
5. Si no hay gasto en déficit, los gobiernos no pueden embarcarse en negocios y empresas absurdas, ya que todo gasto requiere financiación por impuestos. Es un limitador fuerte de la tendencia de los gobernantes a gastar en proyectos que a ellos les convienen y lucran personalmente, como en guerras (y este no es un tema menor), AVEs sin pasajeros, Castores, paguitas para forasteros, y demás.
6. La sociedad puede ejercer un control democrático sobre el gobierno mucho más estricto, porque si bien las sociedades podrían sucumbir a los gastos absurdos del punto anterior, no podría hacerse sin el beneplácito de los gobernados para con las subidas de impuestos que requiere.
Así que tal y como yo lo veo, un patrón oro no solo es NECESARIO, sino que sería tremendamente CONVENIENTE.
La cantidad de beneficios que supondría su adopción es infinitamente mayor que los posibles inconvenientes de su implantación.
Por supuesto, los estados actuales están regidos por élites financieras a las que todo lo anterior perjudicaría de tal forma, que todo el stablishmente económico está dedicado en cuerpo y alma a alimentar la creencia de que el patrón oro no funciona.
No sólo funciona, es que ESA ES LA CAUSA POR LA QUE NO SE VA A LLEVAR A CABO.
Imaginar a todos los vendedores de humo que se quedarían sin sus buenos trabajos, sus enormes salarios, y sus acomodadas poltronas desde las que pueden jugar a ser los amos del mundo, provocando crisis globales que a ellos no afectan en buena medida.