*Tema mítico* : Esto va a explotar en cualquier momento. Estáis avisados.

pero nada de lo que dices es real. Es tu esperanza, no los hechos reales.

Se le puede achacar lo mismo a usted.

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No sé sobre qué puntos están debatiendo usted e Hyugaa.

Corríjame si me equivoco, usted cree que no va a haber una implosión del sistema financiero y aunque la hubiese nada cambiaría ya que todos necesitamos de ese mismo sistema financiero para desenvolvernos en sociedad/desarrollar nuestra vida.

Bueno, es algo a considerar. Es cierto que no hay un espíritu crítico sobre estas cuestiones y el ciudadano de a pie simplemente delega. Es un argumento de peso, qué duda cabe.

--------------------------------------------

Ignoro qué pasará en un futuro pero si debo mojarme, decir que me resultan una chapuza los vigentes mecanismos e instituciones así como la propia naturaleza del dinero implantado. Con lo cual valoro potenciales riesgos.

A grosso modo, ya que hacemos un esfuerzo por abordar la cuestión desde lo general.

a lo mejor es tu consola. Estamos viviendo la época de mayor pogre en Occidente y fuera de occidente. La mayor y mejor esperanza de vida desde el inicio de la Humanidad.

Es una visión sesgada y parcial la suya. Hay ciertas cuestiones que se está dejando en el tintero.
 
Última edición:
Lo pasarás mal, y lo primero que se te vendrá a la cabeza serán los recuerdos de los mensajes intercambiados en este foro con varias personas avisando y tú riéndote. No creo que aguantes lo que está por llegar. Pero tranquilo, no serás el único en este caso.

con todo el cariño, menos mal que no estamos cerca de un cambio de milenio.
 
Se le puede achacar lo mismo a usted.

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No sé sobre qué puntos están debatiendo usted e Hyugaa.

Corríjame si me equivoco, usted cree que no va a haber una implosión del sistema financiero y aunque la hubiese nada cambiaría ya que todos necesitamos de ese mismo sistema financiero para desenvolvernos en sociedad/desarrollar nuestra vida.

Bueno, es algo a considerar. Es cierto que no hay un espíritu crítico sobre estas cuestiones y el ciudadano de a pie simplemente delega. Es un argumento de peso, qué duda cabe.

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Ignoro qué pasará en un futuro pero si debo mojarme, decir que me resultan una chapuza los vigentes mecanismos e instituciones así como la propia naturaleza del dinero implantado. Con lo cual valoro potenciales riesgos.

A grosso modo, ya que hacemos un esfuerzo por abordar la cuestión desde lo general.



Es una visión sesgada y parcial la suya. Hay ciertas cuestiones que se está dejando en el tintero.

es muy fácil lee los mensajes
 
La verdad sobre la economía de Trump

NUEVA YORK – Mientras las élites empresariales del mundo ascienden a Davos para su reunión anual, es buen momento para hacernos una pregunta simple: ¿se habrán curado de la fascinación con el presidente estadounidense Donald Trump?

Hace dos años, muy pocos líderes empresariales estaban preocupados por el clima o molestos por la misoginia y el fanatismo de Trump. Pero la mayoría celebraba los recortes de impuestos a multimillonarios y corporaciones, y aguardaba con esperanzas sus iniciativas de desregulación de la economía, que permitirían a las empresas contaminar más el aire, enganchar a más estadounidenses a los opioides, tentar a más niños a comer productos que inducen diabetes y entregarse a tejemanejes financieros como los que provocaron la crisis de 2008.
Hoy muchos directivos de empresas siguen hablando del crecimiento continuado del PIB y de los récords bursátiles. Pero ni el PIB ni el índice Dow Jones son buenos indicadores del desempeño económico: ambos callan en relación con lo que acontece a los niveles de vida de la ciudadanía de a pie, y no dicen ni una palabra sobre sostenibilidad. De hecho, el desempeño económico de Estados Unidos en los últimos cuatro años es el principal argumento contra la confianza en esos indicadores.
Para hacernos una imagen correcta de la salud económica de un país, hay que empezar por mirar la salud de sus ciudadanos. Si son felices y prósperos, tendrán vidas sanas y más largas. Y en este aspecto, Estados Unidos es el país desarrollado con el peor desempeño. La expectativa de vida de los estadounidenses (que ya era relativamente baja) se redujo en cada uno de los dos primeros años de la presidencia de Trump, y en 2017, la tasa de mortalidad en la mediana edad alcanzó su nivel máximo desde la Segunda Guerra Mundial. No sorprende, porque ningún presidente hizo tanto para aumentar la cifra de estadounidenses que no tienen seguro de salud. Millones se han quedado sin cobertura, y en sólo dos años la proporción de estadounidenses sin seguro médico creció del 10,9% al 13,7%.
Una razón de la disminución de la expectativa de vida en Estados Unidos es lo que Anne Case y el premio Nobel de economía Angus Deaton denominan “gloria por desesperación”, causadas por el alcohol, las drojas y el quitarse la vida. En 2017 (el año más reciente para el que hay datos confiables), esas gloria fueron casi cuatro veces más que en 1999.
La única vez que vi algo parecido a estos retrocesos sanitarios (quitando guerras o epidemias) fue cuando siendo economista principal del Banco Mundial hallé que los datos de mortalidad y morbilidad confirmaban lo que sugerían nuestros indicadores económicos en relación con el triste estado de la economía rusa postsoviética.

Tal vez Trump sea un buen presidente para el 1% más rico (y sobre todo, para el 0,1% más rico), pero no lo ha sido para nadie más. De implementarse en su totalidad, la rebaja impositiva de 2017 generará aumentos de impuestos para la mayoría de los hogares en los quintiles de ingresos segundo, tercero y cuarto.
Puesto que los recortes impositivos benefician sobre todo a los ultrarricos y a las corporaciones, no debería sorprender a nadie que entre 2017 y 2018 (también los años más recientes con datos confiables) la mediana del ingreso disponible de las familias estadounidenses se haya mantenido prácticamente igual. Los hogares más ricos también se llevan la parte del león del crecimiento del PIB. La mediana de la remuneración semanal real está apenas 2,6% por encima del nivel que tenía al inicio del gobierno de Trump, y ese aumento no compensa largos períodos anteriores de estancamiento salarial. Por ejemplo, la mediana salarial de un estadounidense varón que trabaja a tiempo completo (y trabajar a tiempo completo ya es tener suerte) sigue siendo más de 3% inferior al valor de hace 40 años. Tampoco hubo mucho avance en la reducción de las disparidades raciales: en el tercer trimestre de 2019, la mediana de remuneración semanal de los varones zainos que trabajan a tiempo completo fue menos de tres cuartas partes de esa misma cifra para los varones blancos.
Para colmo de males, el crecimiento habido no ha sido ambientalmente sostenible, y lo es todavía menos gracias a la destrucción, por parte de la administración Trump, de regulaciones que habían pasado por estrictos análisis de costo/beneficio. El resultado será un aire menos respirable, agua menos potable y un planeta más expuesto al clima. De hecho, las pérdidas relacionadas con el clima en Estados Unidos se dispararon, con una cifra de daños materiales que en 2017 llegó a un 1,5% del PIB, más que en cualquier otro país.
Se suponía que las rebajas impositivas alentarían una nueva oleada de inversiones. En vez de eso, generaron un récord histórico de recompras de acciones (unos 800 000 millones de dólares en 2018) por parte de algunas de las empresas estadounidenses más rentables, y llevaron a un déficit récord en tiempos de paz (casi un billón de dólares en el año fiscal 2019) en un país que supuestamente está cerca del pleno empleo. E incluso con la poca inversión que hubo, Estados Unidos tuvo que tomar prestado al extranjero sumas ingentes: los datos más recientes muestran un endeudamiento externo cercano a los 500 000 millones de dólares al año, con un aumento de más del 10% en la posición deudora neta de Estados Unidos en un solo año.
Asimismo, pese a tanta alharaca, las guerras comerciales de Trump no redujeron el déficit comercial de Estados Unidos, que en 2018 fue una cuarta parte más que en 2016. El déficit de 2018 en comercio de bienes fue el más grande de la historia. Incluso con China el déficit comercial creció casi una cuarta parte respecto de 2016. Lo que sí consiguió Estados Unidos es un nuevo tratado comercial para América del Norte, sin las disposiciones en materia de inversión que quería la asociación empresarial Business Roundtable, sin las cláusulas sobre aumento de precios de medicamentos que querían las farmacéuticas y con una mejora de las normas laborales y ambientales. Este acuerdo ligeramente mejorado fue posible porque Trump, el autoproclamado maestro negociador, perdió en casi todos los frentes en las negociaciones con los congresistas demócratas.
Y pese a las cacareadas promesas de Trump de repatriar empleos fabriles a Estados Unidos, la creación de puestos de trabajo en ese sector es menor a la que hubo con su predecesor, Barack Obama, al afianzarse la recuperación post‑2008, y sigue siendo muy inferior a lo que era antes de la crisis. Incluso el mínimo en 50 años de la tasa de desempleo enmascara una fragilidad económica. La tasa de empleo para hombres y mujeres en edad de trabajar, a pesar de haber aumentado, lo hizo menos que durante la recuperación de tiempos de Obama, y todavía es considerablemente inferior a la de otros países desarrollados. Y la tasa de creación de empleo también es marcadamente menor a la de Obama.
De nuevo, la baja tasa de empleo no sorprende (en particular, porque sin salud no se puede trabajar). Además, las personas que cobran prestaciones por discapacidad, las que están en prisión (la proporción de población carcelaria en Estados Unidos creció a más del séxtuplo desde 1970, y hoy hay unos dos millones de personas tras las rejas) y las que se desalentaron al punto de dejar de buscar empleo activamente no cuentan como “desempleadas”; pero por supuesto, tampoco están empleadas. Tampoco sorprende que un país que no provee guarderías accesibles ni garantiza la licencia familiar tenga menos empleo femenino que otros países desarrollados (más de diez puntos porcentuales menos al ajustar la cifra según la población).
Incluso según el criterio del PIB, la economía de Trump es deficiente. El crecimiento del último trimestre fue sólo 2,1%, mucho menos que el 4%, 5% incluso 6% que prometió Trump, e incluso menos que el 2,4% promedio del segundo mandato de Obama. Es un desempeño notoriamente malo si se tiene en cuenta el estímulo provisto por el billón de dólares de déficit y los bajísimos tipos de interés. No es casualidad, ni cuestión de mala suerte: las características distintivas de Trump son la incertidumbre, la volatilidad y la ambigüedad, mientras que para el crecimiento se necesitan confianza, estabilidad y certeza. Y también igualdad, según el Fondo Monetario Internacional.
Así que además de fallar en asignaturas esenciales como defender la democracia y proteger el planeta, Trump también se merece u
JOSEPH E. STIGLITZ

La verdad sobre la economía de Trump | by Joseph E. Stiglitz
 
Los siguientes en la lista. Esto es como un goteo continuo:

Nueva alerta en construcción: Tilmon pide el preconcurso tras devolver todos los pagos

https://www.elconfidencial.com/empr...-construccion-tilmon-preconcurso_2419799/[/B]

La constructora, con especial presencia en el norte de Madrid, devolvió la semana pasada todos los pagarés ante la imposibilidad de hacerles frente y ha parado varias obras.

Una de las constructoras más relevantes de la zona norte de Madrid se suma a la creciente lista de compañías del sector caídas en desgracia. Se trata de Tilmon, empresa que la semana pasado reconoció a sus proveedores lo que estos venían rumiándose desde hacía tiempo: la insostenible situación financiera del grupo.

De hecho, según ha reconocido Luis Jérez, accionistas y director general de la constructora, acaba de solicitar el preconcurso para intentar encontrar una solución, durante los tres meses de prórroga que concede la ley, un reto, no obstante, siempre difícil de conseguir.

Desde Amaexco, -Asociación de Excavadores y transportistas de la construcción de la Comunidad de Madrid- denuncian que el martes de la semana pasada Tilmon devolvió todos los pagos y pidió a sus proveedores una quita del 40% para poder hacer frente a sus problemas de liquidez.

Otras fuentes, que también trabajan con la constructora, añaden que la compañía tiene actualmente paralizadas varias obras, como una promoción en Boadilla del Norte, unos chalets en el barrio de Montecarmelo y un nuevo colegio del norte de la capital.

Otros que pensaban que construyendo a mansalva y cobrando precios de Mónaco se solucionaba la economía española....nada nuevo bajo el sol.
 
La verdad sobre la economía de Trump

NUEVA YORK – Mientras las élites empresariales del mundo ascienden a Davos para su reunión anual, es buen momento para hacernos una pregunta simple: ¿se habrán curado de la fascinación con el presidente estadounidense Donald Trump?

Hace dos años, muy pocos líderes empresariales estaban preocupados por el clima o molestos por la misoginia y el fanatismo de Trump. Pero la mayoría celebraba los recortes de impuestos a multimillonarios y corporaciones, y aguardaba con esperanzas sus iniciativas de desregulación de la economía, que permitirían a las empresas contaminar más el aire, enganchar a más estadounidenses a los opioides, tentar a más niños a comer productos que inducen diabetes y entregarse a tejemanejes financieros como los que provocaron la crisis de 2008.
Hoy muchos directivos de empresas siguen hablando del crecimiento continuado del PIB y de los récords bursátiles. Pero ni el PIB ni el índice Dow Jones son buenos indicadores del desempeño económico: ambos callan en relación con lo que acontece a los niveles de vida de la ciudadanía de a pie, y no dicen ni una palabra sobre sostenibilidad. De hecho, el desempeño económico de Estados Unidos en los últimos cuatro años es el principal argumento contra la confianza en esos indicadores.
Para hacernos una imagen correcta de la salud económica de un país, hay que empezar por mirar la salud de sus ciudadanos. Si son felices y prósperos, tendrán vidas sanas y más largas. Y en este aspecto, Estados Unidos es el país desarrollado con el peor desempeño. La expectativa de vida de los estadounidenses (que ya era relativamente baja) se redujo en cada uno de los dos primeros años de la presidencia de Trump, y en 2017, la tasa de mortalidad en la mediana edad alcanzó su nivel máximo desde la Segunda Guerra Mundial. No sorprende, porque ningún presidente hizo tanto para aumentar la cifra de estadounidenses que no tienen seguro de salud. Millones se han quedado sin cobertura, y en sólo dos años la proporción de estadounidenses sin seguro médico creció del 10,9% al 13,7%.
Una razón de la disminución de la expectativa de vida en Estados Unidos es lo que Anne Case y el premio Nobel de economía Angus Deaton denominan “gloria por desesperación”, causadas por el alcohol, las drojas y el quitarse la vida. En 2017 (el año más reciente para el que hay datos confiables), esas gloria fueron casi cuatro veces más que en 1999.
La única vez que vi algo parecido a estos retrocesos sanitarios (quitando guerras o epidemias) fue cuando siendo economista principal del Banco Mundial hallé que los datos de mortalidad y morbilidad confirmaban lo que sugerían nuestros indicadores económicos en relación con el triste estado de la economía rusa postsoviética.

Tal vez Trump sea un buen presidente para el 1% más rico (y sobre todo, para el 0,1% más rico), pero no lo ha sido para nadie más. De implementarse en su totalidad, la rebaja impositiva de 2017 generará aumentos de impuestos para la mayoría de los hogares en los quintiles de ingresos segundo, tercero y cuarto.
Puesto que los recortes impositivos benefician sobre todo a los ultrarricos y a las corporaciones, no debería sorprender a nadie que entre 2017 y 2018 (también los años más recientes con datos confiables) la mediana del ingreso disponible de las familias estadounidenses se haya mantenido prácticamente igual. Los hogares más ricos también se llevan la parte del león del crecimiento del PIB. La mediana de la remuneración semanal real está apenas 2,6% por encima del nivel que tenía al inicio del gobierno de Trump, y ese aumento no compensa largos períodos anteriores de estancamiento salarial. Por ejemplo, la mediana salarial de un estadounidense varón que trabaja a tiempo completo (y trabajar a tiempo completo ya es tener suerte) sigue siendo más de 3% inferior al valor de hace 40 años. Tampoco hubo mucho avance en la reducción de las disparidades raciales: en el tercer trimestre de 2019, la mediana de remuneración semanal de los varones zainos que trabajan a tiempo completo fue menos de tres cuartas partes de esa misma cifra para los varones blancos.
Para colmo de males, el crecimiento habido no ha sido ambientalmente sostenible, y lo es todavía menos gracias a la destrucción, por parte de la administración Trump, de regulaciones que habían pasado por estrictos análisis de costo/beneficio. El resultado será un aire menos respirable, agua menos potable y un planeta más expuesto al clima. De hecho, las pérdidas relacionadas con el clima en Estados Unidos se dispararon, con una cifra de daños materiales que en 2017 llegó a un 1,5% del PIB, más que en cualquier otro país.
Se suponía que las rebajas impositivas alentarían una nueva oleada de inversiones. En vez de eso, generaron un récord histórico de recompras de acciones (unos 800 000 millones de dólares en 2018) por parte de algunas de las empresas estadounidenses más rentables, y llevaron a un déficit récord en tiempos de paz (casi un billón de dólares en el año fiscal 2019) en un país que supuestamente está cerca del pleno empleo. E incluso con la poca inversión que hubo, Estados Unidos tuvo que tomar prestado al extranjero sumas ingentes: los datos más recientes muestran un endeudamiento externo cercano a los 500 000 millones de dólares al año, con un aumento de más del 10% en la posición deudora neta de Estados Unidos en un solo año.
Asimismo, pese a tanta alharaca, las guerras comerciales de Trump no redujeron el déficit comercial de Estados Unidos, que en 2018 fue una cuarta parte más que en 2016. El déficit de 2018 en comercio de bienes fue el más grande de la historia. Incluso con China el déficit comercial creció casi una cuarta parte respecto de 2016. Lo que sí consiguió Estados Unidos es un nuevo tratado comercial para América del Norte, sin las disposiciones en materia de inversión que quería la asociación empresarial Business Roundtable, sin las cláusulas sobre aumento de precios de medicamentos que querían las farmacéuticas y con una mejora de las normas laborales y ambientales. Este acuerdo ligeramente mejorado fue posible porque Trump, el autoproclamado maestro negociador, perdió en casi todos los frentes en las negociaciones con los congresistas demócratas.
Y pese a las cacareadas promesas de Trump de repatriar empleos fabriles a Estados Unidos, la creación de puestos de trabajo en ese sector es menor a la que hubo con su predecesor, Barack Obama, al afianzarse la recuperación post‑2008, y sigue siendo muy inferior a lo que era antes de la crisis. Incluso el mínimo en 50 años de la tasa de desempleo enmascara una fragilidad económica. La tasa de empleo para hombres y mujeres en edad de trabajar, a pesar de haber aumentado, lo hizo menos que durante la recuperación de tiempos de Obama, y todavía es considerablemente inferior a la de otros países desarrollados. Y la tasa de creación de empleo también es marcadamente menor a la de Obama.
De nuevo, la baja tasa de empleo no sorprende (en particular, porque sin salud no se puede trabajar). Además, las personas que cobran prestaciones por discapacidad, las que están en prisión (la proporción de población carcelaria en Estados Unidos creció a más del séxtuplo desde 1970, y hoy hay unos dos millones de personas tras las rejas) y las que se desalentaron al punto de dejar de buscar empleo activamente no cuentan como “desempleadas”; pero por supuesto, tampoco están empleadas. Tampoco sorprende que un país que no provee guarderías accesibles ni garantiza la licencia familiar tenga menos empleo femenino que otros países desarrollados (más de diez puntos porcentuales menos al ajustar la cifra según la población).
Incluso según el criterio del PIB, la economía de Trump es deficiente. El crecimiento del último trimestre fue sólo 2,1%, mucho menos que el 4%, 5% incluso 6% que prometió Trump, e incluso menos que el 2,4% promedio del segundo mandato de Obama. Es un desempeño notoriamente malo si se tiene en cuenta el estímulo provisto por el billón de dólares de déficit y los bajísimos tipos de interés. No es casualidad, ni cuestión de mala suerte: las características distintivas de Trump son la incertidumbre, la volatilidad y la ambigüedad, mientras que para el crecimiento se necesitan confianza, estabilidad y certeza. Y también igualdad, según el Fondo Monetario Internacional.
Así que además de fallar en asignaturas esenciales como defender la democracia y proteger el planeta, Trump también se merece u
JOSEPH E. STIGLITZ

La verdad sobre la economía de Trump | by Joseph E. Stiglitz

Algunos te van a decir que es VIRTUAL. Menos mal que todavia tienen los petro dolares sin ello ya estarian sumido en un caos o en otra guerra civil
 
es muy fácil lee los mensajes

Bueno, permita que mostremos preocupación y compartamos impresiones al respecto.

No comparto su esperanza grg1972, no tengo fe en que la simple necesidad y fe colectiva sobre determinados asuntos vaya a implicar una estabilidad constante. Muy a mi pesar.

Podría decir que no tengo fe en la fe colectiva.
 
Interesante (activar los subtitulos) nada nuevo a nivel informativo, pero siempre viene bien un recodatorio de la situación actual.

Y de paso doys las gracias por la cantidad de información que todo el mundo (o casi) trae en este hilo. A algunos le recordaran la gran época donde unos pocos avisaban a los españoles la que iba a caer (2008) y se lo habian tomado a guasa. Y vivian vidas muy pero que muy por encima de sus possibilidades con buenas hipotecas y buenos creditos y muy buenos coches, y muchos de ellos ya sabemos cómo acabaron.

 
Interesante:

USAWatchdog.com - Media Bias/Fact Check

“Analysis / Bias

In reviewing the website it is hard to imagine that a once credible journalist could support and write for a tin foil hat conspiracy website such as this. The primary conspiracies promoted on this website are Geoengineering and Estela. There is also promotion of 9-11 conspiracies. Further, Greg Hunter lists his favorite websites, which reads like a who’s who of conspiracy and questionable sources. USAWatchdog.com also reports financial news that is generally credible, though again they sometimes promote economic conspiracies that they claim will lead to WW III.

Overall, this a tin foil hat conspiracy website. (D. Van Zandt 2/25/2018) Updated (6/14/2018)

Source: ”
 
Ahora sí que da igual el Ibex, el SP500, el ECRI, el Baltic Dry o la cuenta de la vieja, viene... ¡¡¡EL ASTEROIDE!!!

The Moment We've All Waited For: Mile Long Asteroid Could Finally End Humanity On Earth

The Moment We've All Waited For: Mile Long Asteroid Could Finally End Humanity On Earth

We can only imagine how much the Dow Jones Industrial Average would rally on news of the end of humanity. Thankfully we won't be around to witness it.

In upbeat news today, there's a mile long asteroid floating around out that that experts say could finally end life on Earth.

The asteroid was linked to a one inch meteor that streaked a fireball through the sky of Japan three years ago and could eventually threaten humanity if it breaks up. The catch: it would likely happen millions of years from now, according to Fox News.

Toshihiro Kasuga, a visiting scientist at the National Astronomical Observatory of Japan and Kyoto Sangyo University, said in a release Wednesday: "The potential breakup of the rock could be dangerous to life on Earth. Those resulting asteroids could hit the Earth in the next 10 million years or so."

Estos de Zerohedge no sé cómo consiguen dormir por las noches...
 


Grandioso Barba.

Si subes los precios de los bienes que compran los trabajadores, el poder de compra de los salarios no va a mejorar.

Este tipo si que es un científico económico 🙂 🙂
 
Subida del salario mínimo: hechos y palabrería

A pesar de lo que se diga, los beneficios son mucho mayores que los perjuicios

Juan Carlos Barba

Tras la formación del nuevo Gobierno en España, hemos visto cómo se ha desatado una enorme tormenta donde, por una parte, la patronal, algún partido político de la derecha y algunos medios de tendencia conservadora y, por otra parte, algunos sindicatos y medios de la izquierda han defendido posturas contrapuestas respecto a esta subida. Por un lado, se nos dice que generará desempleo, especialmente entre los trabajadores menos cualificados, y por otro, se nos dice que no generará desempleo y generará menor desigualdad y menor pobreza. Ante semejante guerra dialéctica, que no puede sino desconcertar a los ciudadanos, ¿qué podemos decir que sabe la ciencia económica al respecto?

Por una parte, la economía carece de un aparato teórico sólido (ver aquí) capaz de prever los efectos de una medida como la que propone el Gobierno. Eso es lo primero que hay que tener claro, por lo que la única manera de tratar de anticipar de alguna manera lo que puede pasar es atendiendo a los efectos que medidas más o menos similares de subidas del salario mínimo han tenido, algo que afortunadamente sí que ha sido muy estudiado y de lo que hay numerosos ejemplos a nivel internacional.

Lo primero que tenemos que decir es que las cifras que se han manejado en la prensa en las últimas semanas (45.000 empleos destruidos en 2019 en servicio doméstico y agricultura) no responden a ningún tipo de trabajo que ofrezca las mínimas garantías de rigor académico, ya que esto no ha sido publicado en ninguna revista científica ('peer review'), que es el estándar que se considera aceptable a día de hoy para tratar con seriedad hallazgos de este tipo, por lo que no debería ser tenido en cuenta a la hora de tomar una decisión tan importante en materia de política económica.

Afortunadamente, se han hecho cientos de estudios a nivel internacional que sí que tienen las garantías que requiere la ciencia económica para que sus conclusiones sean tenidas en cuenta, y las conclusiones son radicalmente diferentes a lo que nos están diciendo la patronal o esos artículos de prensa. En uno de los metaestudios (revisión de los estudios hechos al respecto) más importantes realizados hasta la fecha, se encontró un efecto nulo sobre el empleo, como vemos en la fig. 1. El resto de metaestudios hechos hasta la fecha corrobora estos hallazgos.

En este trabajo, se puede revisar lo que se sabe a día de hoy al respecto, que es que no existen efectos detectables sobre el empleo de las subidas del salario mínimo. En este otro trabajo, se confirmó el bajísimo impacto, posiblemente nulo, que las subidas del salario mínimo tienen en el desempleo en el sector de la hostelería, uno de los más importantes en España y en el que aproximadamente uno de cada cinco trabajadores se vería afectado por la subida del salario mínimo a 1.200 euros. Este efecto nulo se ve incluso tomando series históricas de empleo de 25 años de duración. Y como estos, podemos encontrar, uno tras otro, multitud de trabajos académicos al respecto. El resultado es contrario a la intuición y merece una explicación detallada.

(imagen visible para usuarios registrados)

¿Cómo absorben las empresas la subida de costes que supone este incremento del salario mínimo? La respuesta, como se encontró por ejemplo en este trabajo o en este otro, es que hay muchas vías por las que las empresas pueden absorber estos incrementos de costes, como son la subida de precios de sus productos, mejoras en las estrategias empresariales para subir las ventas, compresión salarial, es decir, bajar los salarios a los trabajadores que cobran más del salario mínimo, o rebaja en el número de horas extraordinarias.

Otro hallazgo muy interesante es que las empresas encontraban formas de mantener el beneficio empresarial, salvo en periodos de recesión en que sí que se observaba una reducción en los márgenes empresariales. Además, hay que destacar que incluso en sectores donde la presencia de trabajadores que ganan menos de 1.200 euros es importante, como agricultura (más o menos uno de cada dos) o comercio y hostelería (algo menos de uno de cada cuatro), el peso de los salarios es solo una parte de los costes totales del producto (5% en agricultura, 27% en hostelería y 36% en comercio minorista). Esto hace que las subidas finales de costes de un incremento del salario mínimo hasta 1.200 euros en ningún caso lleguen ni siquiera a un punto porcentual (el peor caso es el de la hostelería, con unas siete décimas). Es decir, que se trata de repercusiones sobre los costes empresariales que tampoco son tan importantes. Estos datos se pueden encontrar en la EPA y en el marco 'input-output' de la economía española que publica el INE.

La subida del salario mínimo a 1.200 euros nos situaría entre los países con un salario mínimo mayor en relación con el salario medio (índice de Kaitz sobre el 60% para cuando la medida fuera implementada), más o menos al nivel de Francia, lo que nos mantiene en un terreno conocido y no debería suponer mayores riesgos. Esto lo vemos en la fig. 2, que recoge la situación en 2017, antes de la subida del salario mínimo de 735 a 900 euros. Como vemos, la situación es España era lamentable, y solo EEUU, entre los países analizados, era peor. En estos momentos, nos encontramos en una zona intermedia, con un índice de Kaitz sobre el salario mediano de aproximadamente el 48%.

(imagen visible para usuarios registrados)

Y, si no hay efectos sustanciales sobre el empleo, ¿qué otros efectos hay? Lo que se ha encontrado (por ejemplo, aquí) es una mejora en el bienestar de los trabajadores afectados (obvio, si los salarios son mayores), un incremento en la demanda de bienes y servicios y, curiosamente, una menor rotación del personal en las empresas, lo que también obviamente será beneficioso para los trabajadores. También se han encontrado (por ejemplo, aquí, aquí o aquí) efectos positivos sobre la desigualdad salarial.

Por lo tanto, la conclusión es que la razón en este caso, y a la vista de lo que sabe la ciencia económica, está del lado del Gobierno.

Para las empresas, es una gran molestia realizar los ajustes que requerirá una medida como esta, aunque no repercuta en el beneficio empresarial

¿Qué es lo que está llevando a la patronal a esta reacción tan agresiva frente a esta medida? A mi modo de ver, se trata sobre todo de falta de conocimiento sobre lo que supone realmente esta medida. Pero también está claro que para las empresas es una gran molestia realizar los ajustes que requerirá una medida como esta, aunque finalmente, y como hemos visto, no repercuta en el beneficio empresarial. Mi opinión es que los empresarios deberían demostrar un poco más de generosidad con medidas como esta, que se traducirán en beneficios importantes para la parte más desfavorecida de la sociedad. Una actitud más abierta, especialmente cuando ni siquiera se traducirá en un coste económico para ellos, serviría para mejorar la pésima imagen que los empresarios tienen entre la sociedad española, y que obviamente tiene su origen en este tipo de actitudes.

Subida del salario mínimo: hechos y palabrería

Lo de los rojos es de traca, son unos mentirosos de cuidado.
 
Decir tonterías... entorpecer... no sabemos a cuánto el mensaje... 10 ctms...
Espero que le den un extra por lo menos en los fines de semana

esto tambien es virtual ?

Debt to the Penny (Daily History Search Application) o es cosa de conspiracionista tambíen ?
 
Decir tonterías... entorpecer... no sabemos a cuánto el mensaje... 10 ctms...

10 ctms es demasiado para “entorpecer” a este selecto grupo de Einsteins que conformáis el núcleo duro de la teoría de la nada más absoluta.

Me pagan mucho menos.
 

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