Guanos dias.
Comparto enlace que me ha parecido interesante. Extenso resumen de la situación
Economía global 2019
En la primera parte de la nota (aquí) dijimos que en los últimos 10 años la economía global se ha caracterizado por el crecimiento débil, y la baja inversión, en un marco de abundante liquidez. En lo esencial, se trata de plusvalía que, al no reinvertirse productivamente, se vuelca a los mercados financieros. Por eso, los organismos internacionales y observadores advierten sobre el peligro que entraña un crecimiento anémico sostenido en el aumento del crédito y un mar de deudas.
Por ejemplo, en su informe 2018 sobre comercio y desarrollo la UNCTAD señala que “los bancos han aumentado mucho más de tamaño gracias al dinero público; los instrumentos financieros opacos vuelven a estar a la orden del día; el sistema bancario paralelo se ha convertido en un negocio de 160 billones de dólares, el doble de la economía mundial… Gracias a los billones de dólares de dinero público (‘expansión cuantitativa’), los mercados de activos se han recuperado, se realizan fusiones de empresas en gran escala y la recompra de acciones constituye ahora la característica distintiva de una gestión sagaz. En cambio, la economía real se ha mantenido renqueante fluctuando entre momentos efímeros de optimismo y rumores intermitentes de riesgos a la baja” (“Informe sobre el comercio y el desarrollo, 2018”).
Más adelante: “La preocupación principal se debe a que el tibio crecimiento mundial sigue teniendo una gran dependencia de la deuda, en un contexto en el que están cambiando las tendencias macroeconómicas. A principios de 2018, el volumen de la deuda mundial había aumentado a cerca de 250 billones de dólares —el triple de los ingresos mundiales— en comparación con los 142 billones de dólares registrados hace un decenio. La estimación más reciente de la UNCTAD indica que la relación entre deuda mundial y PBI es en la actualidad casi un tercio mayor que en 2008”. Señala también que hubo una explosión de la deuda privada, sobre todo en los mercados emergentes y los países en desarrollo, “cuya participación en el total de la deuda mundial aumentó del 7% en 2007 al 26% en 2017, mientras que la relación entre el crédito a empresas no financieras y el PBI en 7 las economías de mercado emergentes se incrementó del 56% en 2008 al 105% en 2017”. En este punto recordemos que el Banco Mundial también destaca el crecimiento de la deuda de los países atrasados: en las economías “emergentes y en desarrollo” aumentó de un 15% del PBI, promedio, al 51% en 2018. Volviendo al informe de la UNCTAD, dice que los flujos transfronterizos de capitales no solo son más volátiles, sino también han pasado a ser negativos “para el conjunto de los países emergentes desde finales de 2014, habiendo sido la salida de capitales especialmente cuantiosas en el segundo trimestre de 2018”.
En el mismo sentido, la OCDE también alerta que la deuda privada crece rápidamente en las economías más grandes: el stock global de bonos corporativos no financieros se ha duplicado en términos reales en relación a 2008, llegando a casi 13 billones de dólares. Además, la calidad de la deuda se ha estado deteriorando, lo que incluye un elevado stock de préstamos apalancados.
Por su parte, el FMI dice que han aumentado los riesgos de la situación financiera (véase “Global Financial Stability Report IMF”, abril 2019). Las políticas monetarias laxas después de 2009 ayudaron a sostener la expansión del crédito, pero la deuda se elevó a niveles históricamente altos. En EEUU la deuda corporativa ha pasado de 4,9 billones de dólares en 2007 a 9,1 billones a fines de 2018; es un aumento del 86%. De esta deuda, el mercado de préstamos apalancados, a fines de 2018 llegaba, en EEUU, a 1,3 billones de dólares (sobre los préstamos apalancados, ampliamos más abajo). El mercado de bonos de grado de inversión también se hizo más riesgoso. En promedio, la deuda corporativa está sesgada hacia emisores de menor calificación; existe elevado apalancamiento y crecimiento rápido del crédito, indicadores que anticipan caídas económicas y crisis bancarias. La rentabilidad corporativa mejoró desde 2017; la tasa de rentabilidad –beneficios sobre activos- ha sido notablemente más elevada que en otras economías avanzadas. Sin embargo, los beneficios disminuyeron en el último trimestre de 2018. Y, más importante, el riesgo financiero ha permanecido elevado. Las empresas han destinado ganancias al pago de dividendos y la recompra de sus acciones, que superaron las ganancias de inversión y alcanzaron las alturas más elevadas en la poscrisis. En algunos sectores los pagos de dividendos fueron financiados con toma neta de préstamos, aumentando la deuda ya elevada.
Señala también que se ha invertido la curva de rendimiento de los bonos (un indicador que suele anticipar recesiones); y la inversión se ha detenido. En este contexto, las vulnerabilidades siguen creciendo en el sector corporativo y entre los intermediarios no bancarios. A pesar de que la relación deuda – capacidad de servirla de las empresas estadounidenses ha mejorado desde la crisis financiera, esto podría cambiar rápidamente si aminora de manera significativa el crecimiento, o se endurecen las condiciones financieras (véase también más abajo).
En la zona del euro el crédito se expandió en menor medida –debido a la crisis de la deuda- pero siguen existiendo debilidades estructurales en los sectores de la media y pequeña empresa. Aquí las vulnerabilidades son más pronunciadas en el sector soberano, con deuda elevada o incluso elevándose, como es el caso de Italia. Además, la deuda corporativa se ha incrementado de forma significativa en un número de países, entre ellos Francia. En el sector bancario hubo fuertes caídas en la valuación de activos, lo cual plantea riesgos para algunos bancos. En otros países adelantados, si bien la vulnerabilidad de los bancos es baja, continúa siendo motivo de preocupación el apalancamiento de los hogares (elevado ratio deuda / PBI y creciendo en algunos países). En Japón la baja rentabilidad de los bancos es motivo de preocupación, así como el elevado riesgo que han tomado intermediarios financieros no bancarios. La situación financiera en China, otro de los focos de preocupación del establishment, la tratamos aparte.
En el mismo sentido que los anteriores informes, el BIS Quarterly Review, septiembre 2018, señala que el crédito internacional (transfrontera y en moneda extranjera) ha continuado expandiéndose, y alcanza el 38% del producto mundial. Este crecimiento ha sido encabezado por la emisión internacional de títulos de deuda. El rol de los bancos se redujo, tanto como prestamistas como inversores. La primera reducción ocurrió cuando la crisis financiera; luego hubo una breve recuperación, pero volvió a contraerse fuertemente cuando la crisis del euro. El descenso de la participación de los bancos en el mercado internacional de títulos de deuda fue compensado por el aumento de los acreedores no bancarios, tales como fondos de pensión, compañías de seguros, fondos de mercado monetario (money market funds) y fondos de cobertura (hedge funds). Los emisores de bonos son principalmente gobiernos y grandes empresas. Muchos países de economías emergentes o en desarrollo han aumentado su endeudamiento mediante la emisión de bonos.
Liquidez y recompra de acciones
Seguir leyendo el articulo....