El patrón oro no es otra cosa que ligar al oro el dinero en forma de billetes y monedas que emite un emisor, de forma que los billetes bancarios puedan ser redimidos en oro, lo que significa que pueden ser intercambiados en el banco emisor a un precio previamente estipulado, esto es a un peso dado de oro.
Antes de la aparición de la FED en 1913, un dólar era una cantidad específica de oro. Un dólar significaba eso y nadie pensaba en otra cosa que en su equivalencia en términos de oro.
Como el principal objetivo de los gobiernos y reyes es beneficiarse de la población que produce bienes, ya que ellos no intercambian nada de valor para la sociedad, una forma habitual en la historia ha sido enajenar parte del oro de las monedas que emitían para crear más monedas de oro.
Cuando se inventaron los billetes bancarios y mientras duró el patrón oro, la gente de todo el mundo solo los consideraba en la medida en que esos billetes REPRESENTABAN una cantidad de oro de la que, cuando quisiera, podrían disponer.
Así que cuando los falsificadores, digo los gobiernos de la época, creaban más billetes emitidos por el banco central, la cantidad mayor de papelitos de colores provocaba aumentos de precios. Pero entonces al haber más en el sistema económico, la gente que se olía lo que pasaba iba al banco a intercambiar sus papeles, ahora en mayor cantidad, por el oro que realmente tenía VALOR.
Entonces los depósitos de oro del sistema bancario desaparecían y pasaban al poder de la gente. Esta es la razón por la que en un patrón oro es imposible para un gobierno crear inflación sin que esta se traduzca en pérdidas de oro, el verdadero dinero.
Igualmente en el sistema internacional de comercio con tipos de cambio fijos, estos con una relación dólar a libra que representaba la diferente razón en peso de ambas monedas, los países más inflacionistas perdían sus reservas de oro por aquellos más conservadores y honestos.
Así que con un patrón oro, los gobiernos estaban constreñidos a no crear inflación, so pérdida del oro de las reservas y su marcha a otros países.
La razón de porque se pasó de un patrón oro al dinero estatal ahora es evidente. Cuando llegaron las grandes guerras del S. XX, la principal frustración de los gobiernos de la época era que eran incapaces de obtener de la gente suficiente dinero para mandar a sus descendientes a morir al frente en comisiones de miles y decenas de miles al día.
Ya es complicado enviar a los hombres a morir en guerras que ni les iban ni les venían, como para encima subir los impuestos a los niveles que requerían el esfuerzo (no el de los gobiernos, obviamente) de guerra.
Con la desaparición de la convertibilidad del dólar, la libra esterlina, el marco o el franco en las cantidades designadas de oro, desapareció la limitación que el dinero sólido producía al gasto de los gobiernos.
El siglo XX se caracteriza por un siglo altamente inflacionario, como la gráfica de poder de compra del dólar muestra desde 1913.