Un recordatorio y la evidente constatación de que el oro y la plata son indicadores eficientes de la perdida de confianza en el sistema monetario basado en el papel moneda.
La burbuja gigantesca creada en los bonos (con tipos negativos que deberían ser imposibles) va a provocar un cuello de botella impresionante cuando los bancos centrales pierdan el poder de la impresión de "dinero".
"En 2008 asistimos al final ortodoxo el crecimiento económico.
La política de emisión de dinero fiduciario de los bancos centrales que había comenzado en 1971-1972, cuando se liberaron del corsé del oro, había terminado. La acumulación de deudas en Occidente, como consecuencia de los bajos tipos de interés, que los BC habían implantado para resolver las sucesivas crisis, creó una burbuja de activos, sobre todo en el sector inmobiliario.
El pinchazo de la burbuja, colocó al sistema financiero mundial al borde del colapso y obligó a la FED a poner en marcha un programa de ayuda y salvamento del sistema que perdura hasta nuestros días.
La recuperación de 2009-2014 vino de la mano de las grandes inversiones en China que dieron empuje al comercio mundial al elevar las exportaciones y mejorar las tasas de desempleo, pero con un coste elevado en términos de aumento masivo de la deuda.
En 2014-2015 hubo un frenazo en las ayudas y la economía mundial se resintió. El precio del petróleo y las materias primas cayó en picado y a comienzos de 2016, las autoridades fueron conscientes de la necesidad urgente de poner en marcha nuevos programas de inyección de dinero (de papel) para mantener el crecimiento económico.
En un principio, las emisiones fueron certeras y propiciaron una nueva reactivación. La caída de los tipos de interés mejoraba la renta neta de las familias al abaratar el pago de hipotecas y permitir un mayor consumo. Los costes financieros de las empresas se redujeron a mínimos, dejando más margen para los dividendos y las recompras de acciones que impulsaron los mercados de valores. Los estados se financian a tipos cada vez más bajos, consiguiendo la cuadratura del círculo. Menos intereses y más facilidad para obtener préstamos les permitía mejorar la reducción del déficit mientras las medidas austeras eran eliminadas para dar paso a inversiones que mejoraban el empleo.
La inercia de todas estas medidas duró hasta 2018. El intento de reversión de la FED mediante subidas de tipos y reducción del balance, unido a una fuerte subida de los precios del petróleo, desató la tormenta a finales de 2018. Caídas de las bolsas del 20% en todo el mundo dejaron clara la situación. Era imperativo retomar las inyecciones de dinero y bajar los tipos aún más. Los tipos negativos se multiplicaron hasta alcanzar 16 billones de dólares de deuda, una cifra demencial. En Europa da igual la cantidad de deuda de cada estado y su capacidad de repago, los tipos negativos se han extendido, creando la mayor burbuja de la historia.
El reverso negativo de estas medidas afecta al sistema financiero (incapaz de generar ganancias ) y al sistema de ahorro (los fondos de pensiones están con muchos problemas para obtener rentabilidades superiores a la inflación).
Es evidente que esta situación no se puede mantener en el tiempo. Si todos los BC al mismo tiempo emiten dinero de papel, las divisas no se devalúan unas contra y pueden simular una cierta estabilidad. Pero existen activos como el oro y la plata que han detectado la debilidad de este sistema y desde mediados de 2018 el oro y ya en 2019, la plata, han comenzado fuertes revalorizaciones, cuando en el sistema se ha perdido la unanimidad.
Hasta ahora, todos los participantes remaban en la misma dirección, manteniendo bajo control mediante derivados la cotización del oro y la plata. Como estamos viendo cada vez que hay caídas en el mercado de valores, el oro y la plata presentan revalorizaciones cuantiosas, advirtiendo de una falla en el sistema.
El dinero fiat no tiene soporte alguno, solo cuenta con la confianza de la gente en el sistema. Si esa confianza se resquebraja, el sistema no se sostiene y se hunde. El principal indicador de la confianza en el sistema fiduciario es el oro. Por eso los bancos centrales tratan de manipular su cotización con derivados de papel para evitar el crecimiento de la desconfianza.
El aumento de los precios del oro y la plata mientras caen los precios del resto de materias primas, nos avisa de la cercanía del fin del sistema fiat.
Lo que venga después teniendo en cuenta que estamos en la mayor burbuja de la historia, no puede ser mas que un desplome nunca visto, cuando la confianza se evapore. Este proceso (de pérdida de confianza) suele ser lento. Pero una vez iniciado es imparable.
Cada uno debe sopesar las razones a favor y en contra del mantenimiento de la confianza en el sistema. Y elegir la mejor opción.
Las guerras comerciales, las guerras de divisas, no son mas que síntomas de la enfermedad principal.
Crecer a base de deudas cuando el pastel (los recursos son limitados) es el mismo, solo puede tener un final. Intentar adivinar la fecha exacta para salirse del sistema un momento antes, conduce al error y al cuello de botella que se producirá cuando todos quieran salir al mismo tiempo.
El ejemplo de los tipos negativos debería dar que pensar. Imaginar que ocurrirá cuando la confianza se pierda. Si los bancos centrales no pueden utilizar la impresora, ¿quién comprará toda la deuda en negativo?.".
Saludos.