Toda información empresarial susceptible de ser empleada para valorar la situación está blindada por contratos de confidencialidad. La diferencia con respecto a 2006 es que dichos contratos se han extendido fuera de las grandes empresas hasta límites insospechados, esto explica la falta de información en primera persona en una situación tan "burbujera" como la actual.
Los contratos están afectando a familiares, relaciones interempresariales, acompañantes en eventos, escorts y tal, pero es el propio miedo dado lo dramático de la situación actual, lo que oculta dicha información incluso a grandes rasgos.
En cualquier caso, creo que damos excesivo protagonismo a ciertos indicadores de gran alcance mientras desestimamos los indicadores "paco de baja calidad" con los que convivimos a diario. Los primeros son fácilmente manipulables mientras que los segundos describen la realidad en toda su dimensión. Es fundamental en este punto tener acceso a distintos entornos de diferente posición socioeconómica para contar con la perspectiva suficiente.
Nuestra visión de la realidad ha cambiado, recuperad la visión propia de etapas anteriores desestimando aquellos puntos individuales y/o colectivos producidos por situaciones ajenas a la propia realidad económica y comparadla con vuestro "yo" actual y su forma de ver las cosas. Valorad el brutal sobreendeudamiento producido desde vuestro punto de partida.
No esperéis eventos sorpresivos de alto nivel, pues aunque se estén dando con cierta regularidad, la propia intervención a nivel económico los corrige antes de que sucedan fuera de dicha realidad paralela.
Este hilo muestra de forma fehaciente, tanto que el análisis continuado no arroja los resultados esperados en cuanto a clarificar el escenario a partir de cierto punto, como que el sobreanalisis puede tornar la perspectiva inicial en algo mucho mas borroso. Fijaos en este punto que incluso gestores de renombre están haciendo aguas con sus fondos de inversión cuando hace tan solo unos años eran máquinas de ganar dinero.
Creo que en nuestra excesiva ansiedad por ser conocedores de la verdadera realidad del momento, estamos pasando por alto ciertos elementos con los que convivimos a diario cuyo potencial va mucho más allá de conocer el propio presente. Insisto en este punto pues cambiando la perspectiva podremos analizar, además de lo que está pasando, LO QUE NO ESTA PASANDO; ahí radica el verdadero quid de la cuestión.