Máximo Décimo Hispanio
sensador de pollos
Aunque la credibilidad del emisor es un punto importante que puede determinar que una inflación ocurra antes o después, la causa última de cualquier inflación de precios es la inflación monetaria. De hecho, hubo un tiempo en que el término inflación hacía referencia exclusivamente a inflación monetaria, y (una de) sus consecuencias era y es, evidentemente, la inflación de precios.
En una hiperinflación la producción va a sufrir una caída que será más o menos importante, y esto es una consecuencia de la inflación, no su causa. Ante la caída drástica en la capacidad de compra debido a la pérdida de valor de la unidad monetaria, los compradores deben priorizar el uso al que destinan sus rentas monetarias, lo que trastoca por completo la estructura productiva.
Ya no es solo que una hiperinflación provoque directamente una recesión, sino que además la demanda de bienes y servicios va a alterar profundamente la cantidad de lo que se produce y de lo que no, y todo ello sin menospreciar además que los productores van a decidir no vender en determinados mercados, por temor a no recuperar el valor de sus productos a los precios existentes.
En tales circunstancias, el valor del oro y de otros activos no inflactados no va a seguir la teoría cuantitativa (de la que deberíamos pensar en términos de una directriz a seguir en tiempos de moderación, y no como una ley). De esta forma, es razonable pensar que tal y como ahora los precios del oro no reflejan la emisión de dólares de los últimos 50 años, en una hiperinflación el valor del oro lo reflejará con creces y permitirá a muchos ahorradores en oro, tal y como lo permitió en 1923, intercambiar bienes tangibles como casas por cantidades ínfimas de oro, plata o BTC.
Aqui se especula con un problema, es que todas esas cosas las puede perjudicar el gobierno, vamos, no van a dejar ese tipo cosas, por requisar, prohibir o cualquier cosa que impongan