La situación que observo en mi zona de costa turística es la siguiente...
La nueva moda es traerse a todos los colegas y familiares a la segunda residencia.
Supongo que los invitados colaboran poniendo la compra y a cambio tienen alojamiento, aunque se vean situaciones estrambóticas de gente hasta durmiendo en el jardín o en el garaje porque ya no cabe ni uno más en las habitaciones.
Por supuesto, comen siempre en casa, nada de irse de restaurantes ni chiringuitos. Si van a la playa los ves con las neveritas. LIDL, ALDI o similares... llenos hasta la bandera.
Los que se alquilan una casa idem, para hacer el contrato pone la cara una familia pero al día siguiente aparecen una o dos parejas más, ahí una docena de personas metida en una casa. Normal, con hasta mil pavos al día que vale alquilarse una casa por aquí en temporada alta pues como si tienen que ponerse un saco de dormir en el pasillo.
En resumen, la gente ajusta el gasto hasta límites absurdos por poder decir que se han pasado unos días de vacaciones en la costa. Si yo estuviese tan justo como para que las vacaciones sean un simulacro de piso compartido, me quedo en mi casa pero con la dignidad intacta.