El yate de segunda mano más caro de Europa cuesta 240 millones y no tiene helipuerto
El mercado de superyates de segunda mano ha alcanzado un nuevo hito: un barco de 98 metros de eslora, encargado originalmente por un oligarca kazajo, se vende por 240 millones de euros. La paradoja es que, a pesar del precio, carece de algo tan básico como una plataforma para helicóptero, un elemento casi obligatorio en esta categoría.
El precio de la impaciencia y el mal gusto
Construir un superyate a medida lleva años. Quien no quiere esperar paga una prima por disponibilidad inmediata. Pero este barco, botado hace unos años, acumula críticas incluso entre los aficionados: los interiores, recargados de mármol y dorados, han sido calificados de horteras, propios de un nuevo rico sin criterio. Una escalera chapada en mármol vale más que una vivienda media, según una estimación.
Costes de mantenimiento que asustan
Navegar dos horas con este monstruo consume entre 1.500 y 3.000 euros solo en combustible, según datos de navegación. Los motores, una combinación de Caterpillar para generación eléctrica y MTU-Rolls-Royce para propulsión, exigen tripulación cualificada y mantenimiento constante. No es un capricho para cualquiera, ni siquiera para millonarios: el verdadero coste empieza cuando el barco se mueve.
¿Quién compra un yate de 240 millones de segunda mano?
El perfil del comprador es alguien con prisa y sin interés en el proceso de diseño. Un viejo rico que quiere exprimir sus últimos años, según una corriente de opinión. Otros apuntan a que el dinero suficiente elimina la necesidad de esperar: se paga y ya está. Lo que nadie discute es que el barco es una máquina de quemar dinero: entre tripulación, combustible, amarre y seguros, el desembolso anual puede superar los 10 millones.
La pregunta sigue en el aire: ¿quién necesita un palacio flotante sin helipuerto y con gusto de dudosa calidad? El mercado dirá si encuentra comprador.