Un edil del PP de Lérida habría votado contra prohibir el burka
¿Se puede prohibir una prenda en nombre de la igualdad y dejar intactas todas las demás? Un mensaje difundido en redes señalaba que un cargo del
PP en Lérida había votado en contra de una propuesta para prohibir el burka en el municipio. Confirmación oficial, ninguna. Pero el señalamiento bastó.
Lo llamativo no fue el voto. Fue la cara. Buena parte de la reacción se centró en el
aspecto físico del retratado, con descalificaciones de corte
antisemita que este medio no reproduce. La discusión sobre la ordenanza quedó enterrada bajo el chascarrillo.
¿Qué se votó realmente en Lérida?
El material disponible no permite confirmar ni el texto de la propuesta ni el resultado de la votación. Se sabe lo que dice un mensaje: que un representante del PP votó contra vetar el burka. Todo lo demás —el pleno, el grupo municipal, las mayorías— es humo. Un dato sin acta detrás es una opinión con retuit.
El argumento que se cuela entre el ruido
Hay quien sostiene que no hay razón para prohibir el burka si no se prohíben también
otras prendas ajustadas. El razonamiento, simple y difícil de rebatir, apunta a la coherencia de la norma: si el problema es la coacción, el problema no es la tela. Nadie cerró el debate.
A la vez, otro bloque insistió en que PP y PSOE funcionan como una misma
marca blanca, y que la firmeza que se atribuye a los populares se deshace al primer empujón. Dos siglas, un mismo criterio cuando la papeleta ya está contada.
Prohibir ropa es un deporte fácil cuando la ropa la lleva otro. Para los armarios propios seguimos esperando la ordenanza.