El Partido Verde inglés araña votos musulmanes a los laboristas: ¿una amenaza real?
Tres semanas después de ganar la elección parcial de Gorton & Denton con un spot electoral íntegramente en urdu, el Partido Verde británico se postula como el verdadero dolor de cabeza del laborismo. Su receta: apelar al voto musulmán con un discurso duro contra Israel y acusar a Starmer de ser un cómplice de genocidio. La estrategia funcionó en ese distrito, y el partido ya mira hacia las generales.
Una campaña sectaria que funciona
El vídeo de campaña, que circula en redes, muestra una foto de Keir Starmer junto al primer ministro indio Narendra Modi. El mensaje es directo: los musulmanes británicos de origen pakistaní —que ya miran con recelo al laborismo— deben "castigar a los laboristas por Gaza". La jugada tiene un pase: India y Pakistán son enemigos históricos, y asociar a los laboristas con Modi es dinamita emocional. El resultado fue la victoria en Gorton & Denton, un distrito con fuerte presencia pakistaní.
El líder del partido, Zack Polanski, es judío. Curiosidad que no pasa desapercibida: un dirigente con ese perfil capitanea un partido que ha hecho de la causa palestina su principal ariete electoral. En sus cuentas de X, los Verdes felicitan la Fiesta del Sacrificio musulmana y dedican cada día a llamar "cómplices de genocidio" a los políticos laboristas.
¿Sandía por fuera, qué por dentro?
El perfil ideológico de los Verdes británicos es objeto de disputa. Hay quien los ve como un partido "sandía" (verde por fuera, rojo por dentro), siguiendo la teoría gramsciana: priorizan las luchas identitarias sobre los problemas materiales de los trabajadores. Otros, sin embargo, los sitúan en un "amarillo" liberal, profundamente pro-OTAN y pro-UE, más cerca del establishment que de la izquierda radical. La evidencia reciente apunta a que, al menos en el Reino Unido, los Verdes están más a la izquierda que sus homólogos alemanes, y en Gales y Escocia abrazan incluso el independentismo y el republicanismo.
La pregunta que queda sobre la mesa es si esta estrategia de apelación sectaria puede escalar a nivel nacional. Los laboristas llevan años perdiendo apoyos entre los musulmanes británicos, y los Verdes han encontrado un filón. Si el resto de partidos de izquierda no reaccionan, el "partido paguitero" —como lo bautizó un analista— podría seguir robando escaños en distritos clave.
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