Cruz Roja, el menú halal y la bronca que no presenta presupuesto
¿Cuánto le cuesta al contribuyente el menú halal que reparte Cruz Roja a personas migrantes? A juzgar por el ruido generado, debería ser una fortuna. Los datos disponibles no llegan a tanto: en la discusión no hay ni una cifra, ni un presupuesto, ni una factura. Solo certezas de brocha fuerte.
La indignación sin factura
La polémica arranca de una foto: bandeja con certificación halal destinada a personas acogidas. A partir de ahí, cada uno añade su letanía. Hay quien sostiene que «ya comen mejor que algunos españoles» y que todo sale de los impuestos. Otros van más lejos y descalifican a la organización sin aportar expediente ni sentencia. Lo curioso del caso es que nadie se detiene a preguntar cuánto cuesta realmente una ración con certificado halal frente a una convencional. El sobrecoste administrativo existe, pero no convierte un plato de comida básica en un menú de lujo.
La comparación con los españoles en situación de pobreza es la pieza que sostiene el enfado. Es una comparación legítima como pregunta política, y falsa como cálculo: la ayuda humanitaria no funciona como un presupuesto doméstico donde repartir entre «los nuestros» y «los otros». Una cosa es fiscalizar el gasto público; otra, asumir que todo lo que recibe un migrante se lo quitan a un ciudadano.
La foto seguirá circulando. El presupuesto, no. Con la indignación se puede llenar cualquier muro; con cuentas claras, ni media columna. Quizá esa sea la verdadera ayuda humanitaria que falta: un poco de aritmética.