Inglaterra multicultural: el debate que divide al fútbol y a la política
La comparación entre las fotos de 1966 y 2024 es impactante. El equipo que levantó la Copa del Mundo en Wembley lo formaban 22 futbolistas blancos y nacidos en el país. Hoy, jugadores como Jude Bellingham o Harry Kane comparten vestuario con compañeros de origen nigeriano, ghanés, jamaicano o portugués. El artículo de El Mundo que muestra este contraste ha reavivado un debate que va más allá del fútbol.
La frase «Si fallamos ya no somos ingleses, somos negros», atribuida a un miembro de la selección, ha sido interpretada como un síntoma de la presión identitaria. Para una corriente de opinión, la evolución multicultural es un signo de integración y éxito. Para otra, la prensa -y en particular El Mundo- promueve un discurso que borra el pasado blanco de Inglaterra.
El debate se ha extendido a otras selecciones. Se recuerda que en 2018 se celebró la diversidad de Bélgica mientras se criticó a Noruega por su falta de ella. Argentina, con un equipo mestizo, es citada como ejemplo de que la composición étnica no determina los resultados.
El asunto queda en el aire: la diversidad en el fútbol es un hecho, pero su interpretación política sigue dividiendo a la sociedad inglesa.