19,44 euros en restauración: el café a 0,72 euros como respuesta
Hay una cifra que no cuadra con el verano de consumo: 19,44 euros gastados en restauración durante todo agosto. La cifra, presentada como un logro de ahorro, esconde una operación milimétrica: un café espresso de Lidl a 0,72 céntimos, un cigarro de liar y 12 kilómetros de recorrido en coche para conseguirlo.
La lógica no es nueva. Ante la subida de precios, hay quien decide que el café de bar es un lujo y la restauración, un ejercicio de masoquismo. El argumento se refuerza con las quejas que circulan estos días: servicio de mesa que se cobra aparte en la costa, dos euros por una servilleta, hamburguesas de 15 euros que no llenan ni el paladar ni la cartera.
El abuso de los recargos
Quienes critican a la restauración no hablan en abstracto. Señalan que, si no te gastas 50 euros por persona, la calidad decae hasta límites difíciles de justificar. La alternativa, dicen, no es el restaurante: es el todo incluido, que por un precio cerrado elimina el recargo por servilleta y la decepción de la factura.
El debate de fondo es quién puede permitirse salir a comer. Cuando el café de supermercado se convierte en un ritual de 12 kilómetros, está claro que el umbral del lujo se ha desplazado. Y no es una cuestión de pobreza, sino de percepción del valor.
Queda la pregunta de si la restauración entenderá que su cliente no va a aceptar cualquier precio sin rechistar. De momento, hay quien responde con 19,44 euros y un café a 72 céntimos. No es una anécdota: es un síntoma.