El turrón de Suchard, a 5 euros: los lineales se quedan llenos
El turrón de chocolate de Suchard ha dejado de venderse. No es una impresión: los lineales se quedan llenos, las ofertas se acumulan y hay quien sostiene que el consumidor ha dictado sentencia. La tableta ronda los 5 euros, ha perdido gramos y ya no sabe como el de los ochenta, según varios mensajes. El resultado es una tormenta perfecta de precio, receta y competencia que ha convertido a un clásico navideño en un cadáver comercial.
El precio que rompe el bolsillo
La queja más repetida es la del precio. Una tableta de Suchard de chocolate se ha situado en torno a los 5 euros, una cifra que muchos consideran desproporcionada para un producto que, en esencia, es azúcar con algo de cacao. En algunos establecimientos se ha visto rebajado hasta los 3,99 euros, pero ni con esas. Los lineales siguen llenos. La percepción de caro se ha instalado en el subconsciente del comprador y, cuando eso ocurre, el producto está muerto.
Hay quien sostiene que el problema no es solo el precio, sino la relación calidad-precio. Se argumenta que el azúcar, ingrediente principal, es de los pocos productos que no ha sufrido inflación: un kilo ronda los 85 céntimos en el supermercado. Si el fabricante compra por toneladas, el coste es aún menor. Entonces, ¿por qué 5 euros? La respuesta no está en los costes de producción, sino en lo que el mercado esté dispuesto a pagar. Y el mercado ha dicho que no.
La receta que ya no es la misma
El otro gran argumento es el de la receta. Varios mensajes coinciden en que el Suchard actual no sabe como el de los ochenta y noventa. Se ha reducido la cantidad de producto, se ha modificado la fórmula y el resultado es una tableta con más azúcar y menos chocolate. Un cálculo que circula en la conversación lo deja claro: si la pastilla tiene 230 gramos y el 50% es azúcar refinada, hablamos de 115 gramos de azúcar pura. El resto es arroz frito, manteca y aditivos. El cacao, lo que menos.
Esa pérdida de calidad percibida choca con la subida de precio. La conclusión es inevitable: menos cantidad, peor calidad y precio más elevado. Un cóctel que explica por qué el consumidor ha dejado de comprarlo. Ya no es solo que sea caro; es que no vale lo que cuesta.
La competencia que se come el mercado
Mientras el Suchard se encarecía, las marcas blancas han ocupado su hueco. La oferta de turrones de chocolate de marca blanca ofrece, según varios análisis, exactamente la misma calidad a mitad de precio. El consumidor ha hecho cuentas y ha cambiado de estantería. No es una cuestión de gusto, sino de bolsillo.
La ironía es que el Suchard sigue siendo, para algunos, el único turrón de chocolate comestible. Pero incluso esos compradores reconocen que el precio actual no está justificado. La fidelidad a la marca tiene un límite, y ese límite se llama 5 euros.
El contexto económico que lo explica todo
Detrás de la caída de ventas hay un contexto más amplio. Los salarios llevan más de una década congelados en el sector privado mientras los precios no han parado de subir. La gente ha recortado el gasto en marcas y se ha pasado a la marca blanca. El turrón de chocolate no es una excepción; es un síntoma.
Hay quien apunta al euro como causa última. El tipo de cambio con el franco suizo ha pasado de 1,60 a 0,93, lo que supone una devaluación del 40%. Para un producto fabricado por una multinacional suiza, eso encarece los costes en euros. Pero la explicación no convence a todos. Al fin y al cabo, el azúcar es barato y la receta no ha mejorado precisamente.
La predicción más razonable es que el Suchard siga en los lineales, pero cada vez con menos espacio. Las ofertas se multiplicarán, los precios bajarán y, quizá, la marca recupere parte del terreno perdido. O quizá no. Porque una vez que el consumidor ha dejado de comprar algo, volver a convencerlo es mucho más difícil que la primera vez. Y el turrón de chocolate, ese que se adoraba como al niño Jesús, ya no es lo que era.