«Una moto en EE. UU. mata 20 veces más que un arma civil», según un forista
Hay 310 millones de armas de fuego no militares en
Estados Unidos y causan unas 11.000 muertes al año. Hay 7,1 millones de motocicletas y causan unas 5.000. Según el cálculo que abre el hilo, el arma sale
20,9 veces menos letal que la moto: un muerto anual por cada 28.181 armas frente a uno por cada 1.342 vehículos de dos ruedas. La cifra circula como ejercicio de comparación y relativiza el relato que critica la presencia de armas en EE. UU. No es que las motos disparen. Es que se caen.
El cálculo del forista: 1 muerto por cada 28.181 armas y 1 por cada 1.342 motos
El punto de partida son las cifras federales de 2009, que contabilizan
310 millones de armas no militares en manos civiles, y las estadísticas de 2008, con 5.290 fallecidos en accidente de moto sobre un parque de 7,1 millones de unidades. La ratio resultante no mide cuánta gente usa cada objeto, sino cuántos hay. Ese matiz es a la vez el que sostiene el cálculo y el que lo cuestiona.
Si en lugar de unidades se cuenta exposición, el resultado se mueve. En el hilo se manejan datos que elevan el porcentaje de hogares estadounidenses con algún arma de fuego al
33% sobre 114 millones de hogares. Son unos 38 millones de casas con armas, a razón de 10 por hogar, según ese cálculo. Con esa base, el forista sostiene que la moto seguiría siendo más letal, pero solo el doble. El resultado depende de qué se ponga en el denominador.
- Armas de fuego civiles en EE. UU.: 1 muerto por cada 28.181 unidades, según el cálculo
- Motocicletas en EE. UU.: 1 muerto por cada 1.342 unidades, según el cálculo
- Motocicletas en España: 1 muerto por cada 3.729 unidades, según el cálculo
¿Se puede comparar un arma con una moto?
La objeción de fondo, planteada en el hilo, es que un arma y una moto no son la misma cosa. Una sirve para desplazarse; la otra, según los críticos con la comparación, no tiene uso pacífico más allá del tiro deportivo o la caza. Ordenar por peligro ambos objetos sería como clasificar chorizos y bicicletas de montaña por su capacidad de hacer daño. Quien defiende el cálculo responde que esa distinción no salva a la moto: las armas se usan a diario en galerías de tiro, en el campo y como elemento de disuasión contra el crimen, y aun así, según su cálculo, matarían menos por unidad que un vehículo que solo transporta.
Hay una asimetría que no desaparece. En el arma, la víctima suele ser un tercero. En la moto, el que se cae es el que conduce. Medido por riesgo asumido voluntariamente, la moto sale perdiendo; medido por daño a quien no eligió nada, el arma gana por goleada. La estadística no resuelve esa disputa. Solo la despista.
El casco, el firme y el coche de al lado
Según el forista que plantea el cálculo, aproximadamente la mitad de los motoristas estadounidenses circula sin casco, un factor que infla la mortalidad del vehículo y que en España apenas existe, porque la multa se encarga de que casi nadie se lo salte. Corregido ese extremo, sostiene que la letalidad de la moto estadounidense bajaría hasta quedar por debajo de la europea.
Luego está la culpa compartida. Según un participante, en siete de cada diez accidentes de moto aparece un coche cometiendo una infracción, y en algo menos de la mitad la infracción es del motorista. Según ese mismo participante, quedaría un
25% de siniestros en los que el único responsable es el conductor del coche. Como resume otro forero, el mejor motorista del mundo no controla el firme, la lluvia ni al que viene de frente.
España: el cálculo también da ventaja a la moto sobre el arma civil estadounidense
Trasladado a España, hay 2,7 millones de motos y unas 700 muertes anuales: según ese cálculo, un fallecido por cada
3.729 motos. La letalidad relativa de la moto española es, con esos números, 7,5 veces superior a la del arma de fuego civil estadounidense, siempre según el mismo cálculo. España no sale, con esos números, como el país del parque de dos ruedas menos mortífero.
La comparación con el coche ensancha la brecha: por kilómetro recorrido, la moto estadounidense multiplica por
35 el riesgo de accidente mortal de un turismo, de acuerdo con el dato citado en el hilo. Ese dato usa kilómetros recorridos, no unidades disponibles.
El Everest y el gatillo
El K2 se lleva a uno de cada tres que lo intentan y el Everest a uno de cada cuatro, según el mismo forista. Él mismo dice que no ha pedido prohibir las motos. La discusión no es si el motorista asume un riesgo enorme —lo asume—, sino por qué, según su planteamiento, el mismo tipo de dato que arranca un encogimiento de hombros al hablar de altitudes se convierte en cruzada al hablar de gatillos.
¿Y si el problema fuera medir por unidad disponible en vez de por persona expuesta?