Una caminata nocturna no zanja el debate de seguridad en Ceuta
¿Basta con pasear sola a medianoche por una ciudad para certificar que las mujeres no tienen problemas de seguridad? Eso es lo que ha venido a decir una mujer en redes sociales refiriéndose a Ceuta: «Estoy en Ceuta caminando sola a las 12 de la noche y aquí no se acerca a violarme ni Dios». La frase, en lugar de cerrar la discusión, ha encendido el avispero.
La anécdota no es estadística
La experiencia personal es un testimonio valioso, pero no es un dato. Que una mujer haya paseado sin incidentes no implica que el riesgo no exista, ni para el resto de mujeres ni en otros barrios o circunstancias. Convertir un caso individual en certificado de seguridad colectiva es un salto lógico que ningún analista riguroso daría.
Sin embargo, la fuerza con la que la afirmación ha calado en las redes demuestra que el debate sobre la seguridad en Ceuta no se mueve por datos objetivos, sino por percepciones y eslóganes. La ciudad, frontera sur de Europa y punto de llegada de migración irregular, acumula una tensión política y social que contamina cualquier análisis.
Reacciones que dicen más que la propia frase
La réplica no se hizo esperar: burlas, descalificaciones personales y chistes de mal gusto salpicaron la publicación. Hay quien aprovechó para negar la existencia de cualquier problema de seguridad y quien, desde la acera contraria, acusó de alarmismo a quienes sí lo advierten.
En medio del cruce de mensajes, lo que se pierde es la pregunta de fondo: ¿qué datos nos dicen que la seguridad de las mujeres en Ceuta ha empeorado o mejorado? Mientras no respondamos con cifras, seguirá mandando la trinchera.
El asunto, casi con seguridad, es que la señora que paseaba a medianoche no buscaba ser símbolo de nada, pero ya lo es. Y el debate, como siempre en estos casos, ha dejado mucho ruido y pocas respuestas.