La profecía del presidente gafe: la selección ganó pese a la superstición
La noche del partido, un sector de la afición temblaba: si el presidente acudía al estadio, la derrota sería segura. La superstición, alimentada por una supuesta racha de malos resultados cuando el jefe del Ejecutivo estaba presente, se había convertido en un meme político. El pronóstico más repetido era un 1-3 en contra, con un toque de ironía geopolítica: "España 1, las Malvinas y el oro para los ingleses".
Pero el balón no obedeció a la profecía. La selección ganó, y el propio escéptico que había lanzado el vaticinio lo reconoció: "Pues sí que ha tenido suerte hoy Sánchez". La victoria no cerró el debate. Hubo quien señaló que las cámaras evitaron mostrar la grada presidencial durante el gol y al final del encuentro, alimentando la teoría del encubrimiento. Otros, en cambio, agradecieron al mandatario haber roto el maleficio.
En paralelo, un comentario apuntó a otro político considerado aún más gafe, al que calificaron como "la furia naranja" en alusión a su tonalidad político y a su séquito. La anécdota refleja cómo la política y el fútbol se entremezclan, y cómo una derrota prevista terminó en victoria, dejando la leyenda del presidente gafe en entredicho. Por ahora.