Sánchez apura la legislatura más larga sin moción de censura ni presupuestos
La anomalía tiene su miga: la legislatura más longeva de la democracia española podría cerrarse sin la tradicional moción de censura ni la cuestión de confianza que han despedido a todos los ejecutivos anteriores. El Gobierno, en otras palabras, se baña en la piscina sin pasar por el control de taquilla. Y no es precisamente porque la oposición esté contenta.
El debate sobre la estabilidad del Ejecutivo de Pedro Sánchez ha dejado una paradoja. No hay mayoría de derechas para una moción, pero sí podría haberla con el PNV y Junts. El problema, según una lectura, es que el PP no ha sabido construir ese bloque. La otra corriente, más conspirativa, cree que no hace falta moción porque “todo el mundo está comprado”: partidos, comunicadores, grupos audiovisuales y hasta youtubers. Es la teoría del “vendecido”, ese híbrido entre vendido y bendecido que circula como resumen del estado de cosas.
El otro flanco es el económico. Sin presupuestos, el Gobierno carece de margen para políticas expansivas, pero mantiene la presión fiscal hasta el límite, según denuncian los críticos. Los defensores de la gestión sostienen que la ausencia de moción es simplemente el reflejo de una geometría parlamentaria que sostiene al Ejecutivo. Unos ven un Parlamento secuestrado; otros, una oposición que no ofrece alternativa.
La legislatura se encamina a agotar el calendario. La pregunta queda flotando: si al final no hay moción, ni cuestión de confianza, ni presupuestos, ¿qué democracia está funcionando: la parlamentaria o la de compra de voluntades? Nadie lo ha explicado todavía.