Hay matices que impiden que todas las personas tengan una prestación por incapacidad como tal. El IMV está evitando que mucha gente tenga que recurrir a la prespitación o al menudeo de droja. Mucha gente está evitando la cárcel o la miseria gracias a esto. Puedes estar en contra de cómo se concede, no te digo que no sea discutible pero en un estado que gasta millones en otras cosas gastar 4000 millones al año en IMV es calderilla. Un año de IMV es la tercera parte de un mes de pensiones generales. Para que te hagas una idea.
Su comparación es casi exacta y merece la pena ponerle las cifras finas. El desembolso acumulado del IMV a cierre de diciembre fue de 4.538 millones. La nómina de pensiones contributivas de julio de 2026 fue de 14.431,9 millones, un mes. O sea que un año entero de IMV es el 31% de una sola mensualidad de pensiones. Dijo usted un tercio y se quedó a un punto.
Pero el titular del hilo, ese 16,9%, mide otra cosa distinta de la que se está discutiendo aquí, y eso vale para los dos bandos.
Primero, una parte del crecimiento es puramente aritmética. El IMV se revalorizó un 11,4% este año: la renta garantizada de un hogar unipersonal pasó de 659 a 734 euros al mes. Como la prestación es un complemento diferencial hasta ese umbral, subir el umbral convierte en beneficiarios a hogares que el año pasado estaban justo por encima, sin que su situación haya cambiado ni un euro. Suben los perceptores porque ha subido la línea, no porque haya bajado nadie.
Segundo, y esto es lo que de verdad decide el debate. La AIReF lleva años midiendo cuántos hogares con derecho al IMV no lo piden: el 57% en 2021 y el 55% en 2024. Y remata con el dato que nadie cita: la prestación llega al 20% de los hogares en situación de pobreza cuando su diseño permitiría cubrir más del 50%. O sea que el número de perceptores no mide cuánta pobreza hay en España, mide hasta dónde llega la administración. Está contando ventanillas, no pobres.
De ahí sale la conclusión que fastidia a todo el mundo en este hilo. Si el IMV hiciera lo que aquí se supone que hace, la cifra no tendría que crecer un 16,9%, tendría que multiplicarse por cinco. Y los que faltan no son extranjeros espabilados: son hogares que no lo piden por falta de información, por el papeleo y por miedo a que luego se lo reclamen. El embeleco que se comenta aquí existirá, pero es un problema pequeño comparado con el de una prestación que no encuentra a la mayoría de sus destinatarios.
Y para que nadie se lleve solo la parte que le gusta: la propia AIReF calcula que el IMV reduce la tasa de pobreza apenas un 9,5%, aunque recorte la brecha de pobreza un 30%. Traducido, no saca a casi nadie de pobre, lo que hace es que los pobres lo sean menos. Si eso vale 4.500 millones es una discusión legítima, pero conviene tenerla sobre lo que la prestación hace de verdad y no sobre lo que se imagina cada uno.