Un juzgado investiga la muerte de un paciente con quemaduras del 18% en la ducha de Bellvitge
Un hombre de 70 años ingresado en el Hospital de Bellvitge de Barcelona murió el 28 de febrero de 2024 después de sufrir quemaduras de segundo grado en el 18% del cuerpo mientras se duchaba en el propio centro. El juzgado que investiga el caso trata de aclarar cómo pudo un paciente con traqueotomía y «gran fragilidad» acabar con los brazos, las manos, el pecho, el abdomen y la parte anterior de las dos piernas escaldados en un acto tan rutinario como la higiene. La familia, representada por Vosseler Abogados como acusación particular, pide que se depuren responsabilidades y que se identifique al personal que «acompañaba o debía acompañar» al hombre durante la ducha.
Qué pasó el 13 de febrero de 2024 en el Hospital de Bellvitge
El paciente llevaba ingresado desde el 4 de enero de 2024 por una traqueotomía agravada por una neumonía. Estaba en fase de recuperación cuando, el 13 de febrero, el hospital comunicó a la familia que había sufrido una «gran quemadura» en las instalaciones del centro. Las lesiones, de segundo grado, afectaron al 18% del cuerpo. La traqueotomía le impedía pedir auxilio o avisar del dolor, según la reclamación de la familia, que atribuye los hechos a una «clara falta del deber de cura» y a una «posible situación de desamparo».
Ante la magnitud de las quemaduras y la falta de medios específicos, el hombre fue trasladado de urgencia a la Unidad de Quemados del Hospital Vall d'Hebron. Pese a los esfuerzos del equipo de cirugía plástica y de la UCI, su estado empeoró por el impacto orgánico de las lesiones y falleció el 28 de febrero por un fallo multiorgánico. Su hijo, Óscar Martínez, relata que recibió la llamada de una doctora ese mismo día y que al visitarlo lo encontró con las manos, las piernas y el torso vendados, intentando comunicarse por gestos porque no podía hablar.
Por qué el agua de las duchas hospitalarias puede escaldar
La explicación técnica más repetida en el análisis del caso apunta a la temperatura del agua caliente sanitaria. Por normativa de prevención de la legionela, los acumuladores se mantienen en torno a los 70 grados, lo que permite que en el grifo de la ducha salga agua a 65 grados o más. La solución habitual son mezcladoras cerca del punto terminal, pero su instalación y mantenimiento encarecen el sistema y complican la toma de muestras. Con agua a esa temperatura y un cuerpo inmóvil bajo el chorro, el tiempo de exposición convierte una caída en una escaldadura extensa.
El relato más plausible que circula es el de un resbalón al salir de la ducha, con el mando del agua caliente abierto del todo y el paciente atrapado en el plato sin poder levantarse, sin voz para gritar y sin alcanzar el pulsador de emergencia. Nadie acudió a tiempo. La pregunta que sobrevuela el caso es cuánto rato estuvo el hombre bajo el chorro antes de que alguien se diera cuenta.
Quién asiste a un paciente que no puede valerse solo
El reparto de tareas en planta está en el centro de la polémica. Asear a un paciente que no puede valerse por sí mismo corresponde a los auxiliares de enfermería, no al personal médico, y las ratios son las que son: un enfermero para catorce pacientes, sin presencia permanente en la habitación. Hay quien sostiene que el paciente, en fase de recuperación, podía levantarse y ducharse solo, y que los hospitales incentivan esa autonomía; en contra pesa el argumento de que una traqueotomía reciente y una «gran fragilidad» no son el mejor punto de partida para dejar a nadie solo en un baño.
La discusión derivó hacia la responsabilidad de la familia, con acusaciones de desatención que no encajan con el funcionamiento de un centro hospitalario. El propio personal sanitario que interviene en el análisis rechaza que se hable de «negligencia médica» cuando el fallo, si existe, es de supervisión, de protocolo o de instalaciones. La familia reclama que se aclaren las circunstancias «exactas» en un «entorno hospitalario de referencia».
El uso político del caso: Cataluña, el PSC y la sanidad
El caso se convirtió en munición política. Una parte del análisis atribuye el estado de la sanidad pública a la gestión autonómica y señala que Cataluña está gobernada por el PSC, con Salvador Illa como presidente, y que el Ayuntamiento de L'Hospitalet y la Diputación de Barcelona también son socialistas. Otra corriente responde que el incidente ocurrió en febrero de 2024, antes de las elecciones catalanas del 24 de mayo de ese año, y desvía la comparación hacia otros casos de mortalidad en sanidad gestionada por otros gobiernos autonómicos. El cruce de consignas acabó tapando el fondo: un hombre murió escaldado en un hospital.
Con estos mimbres, lo previsible es que la instrucción judicial avance despacio y que el foco se quede en si hubo fallo de supervisión o de instalaciones. Si la temperatura del agua se confirma como causa, el problema dejaría de ser un caso aislado y afectaría a cualquier planta de cualquier hospital español con el mismo esquema de prevención de legionela.