La demografía que viene: cuatro de cada diez residentes habrán nacido fuera y uno de cada tres superará los 65 años
Dos ancianos sentados en un banco de la madrileña plaza de Olavide. La imagen, común en cualquier barrio de España, condensa el futuro que ya está aquí. Según el artículo de Santiago Alopécico publicado el 14 de julio de 2026, España alcanzará los 50 millones de habitantes el año que viene, pero lo hará exclusivamente por la aportación de la población extranjera. En 46 de las 52 provincias ya mueren más personas de las que nacen, y el saldo vegetativo resta 118.000 habitantes al año. A mediados de siglo, cuatro de cada diez residentes habrán nacido fuera y casi uno de cada tres será mayor de 65 años.
Un país que envejece y no se reforma
Las cuentas no salen. La cobertura sanitaria, la escolarización obligatoria y el sistema de pensiones se diseñaron en los años 80 y 90, cuando la pirámide de población era otra. Ahora, con una tasa de dependencia disparada, el coste de aplazar las reformas lo pagará la generación que aún no se sienta a la mesa. Mientras, se han encadenado tres años sin presupuestos y se ha asistido a la mayor subida de impuestos de la democracia sin debate parlamentario. No falta actividad legislativa, lo que falta es que las leyes miren al futuro.
Inmi gración: ¿solución o parche?
La única vía para sostener la población es la inmi gración. Pero el debate se encona: hay quien ve una política deliberada de sustitución demográfica orquestada desde los años 90, y quien simplemente constata que sin migrantes el país se vacía. El dato objetivo es que el crecimiento vegetativo es negativo y la tendencia no se revertirá. Las consecuencias ya se notan en servicios públicos tensionados y en un mercado laboral que necesita incorporar trabajadores jóvenes que no hay.
El dato que descoloca
Mientras los partidos se enredan en fruta de corto plazo, la demografía avanza imparable. La pregunta incómoda no es si España cambiará, sino si las instituciones –diseñadas para una población más joven y homogénea– serán capaces de adaptarse. El cálculo completo de lo que costará no hacer nada está por llegar, pero las cifras disponibles ya son alarmantes.