El incidente de los MENAs que reabre el debate sobre si España es una nación sin ley
Un vídeo borroso de una furgoneta rodeada de menores extranjeros no acompañados. Un comentario agradecido a Pedro Sánchez. Y diez respuestas que condensan un estado de ánimo: el convencimiento de que España ha dejado de ser un Estado de derecho para convertirse en tierra de nadie.
El malestar que no cesa. Las reacciones, aunque breves, apuntan a una frustración acumulada con la gestión migratoria. Se habla de “enjambre” y de que “nos van a comer vivos”. La sensación de impunidad y la percepción de que las autoridades han perdido el control sobre un colectivo vulnerable pero también señalado generan un clima de crispación. Frente a esta corriente, sectores institucionales defienden que se trata de un problema de recursos y de integración, no de un vacío legal.
¿Alarma o síntoma real?
El debate trasciende el incidente concreto. Quienes alertan de una “nación sin ley” apuntan a la inacción política y a la solidaridad a ultranza como causas de una inseguridad creciente. En el lado opuesto, se argumenta que el discurso del caos es una exageración que criminaliza a los más débiles y que la solución pasa por más inversión en acogida y control de fronteras, no por el pánico.
Lo cierto es que la discusión se repite sin que los datos objetivos —cuando existen— logren cerrarla. ¿Es este malestar una exageración o el síntoma de un problema real? La conversación sigue abierta.