Uno de cada cinco se endeuda para irse de vacaciones: ¿normalidad o inconsciencia?
¿En qué momento las vacaciones pasaron de ser un lujo ahorrado a un gasto más a financiar? Según los datos que circulan, uno de cada cinco españoles se endeuda para pagar sus días de descanso. Una cifra que, si se mira con lupa, esconde más resignación que frivolidad.
Todo se financia. Un teléfono, un coche, un viaje. La cultura de la cuota mensual ha borrado la frontera entre lo necesario y lo prescindible. En una familia, el que firma es uno, pero el veraneo lo disfrutan todos. La estadística, así, se triplica: el 20% de los hogares endeudados por vacaciones puede significar que el 100% de sus miembros viajan a crédito.
La anécdota de quien pidió 50 euros a un compañero después de su viaje no es un caso aislado. Refleja un patrón: se gasta primero, se cuadra después. El autónomo que se pregunta “¿qué es eso de vacaciones?” recuerda que para muchos no es una opción, sino un lujo que no pueden permitirse.
En el otro lado, hay quien defiende que, con inflación, lo inteligente es no tener ahorros y cargarse de deuda. La hipoteca, el crédito, todo menos efectivo en el banco. Una estrategia que algunos llaman cobertura y otros, ruleta rusa.
El nivel de inconsciencia, como apunta un análisis, es hipnótico. Pero quizá no sea inconsciencia, sino la lógica de un país donde el presente se paga con futuro. Y las vacaciones, con intereses.