Mundial 86: la polémica Zubizarreta-Urruti que pudo cambiar la historia de España
La selección española se enfrentaba a Bélgica en los octavos de final del Mundial de México 1986. Corría el minuto 85 y el marcador marcaba 1-1. En la prórroga, una decisión del seleccionador Miguel Muñoz desató una controversia que aún resuena tres décadas después: mantener a Andoni Zubizarreta en la portería en lugar de dar entrada a Francisco Javier Urruti, especialista en penaltis. España cayó en la tanda, y el debate sobre si aquel cambio habría evitado la eliminación sigue abierto.
El contexto: una portería en entredicho
La España de los 80 arrastraba un déficit histórico de porteros de élite. Tras la era de Arconada, lesionado para aquel Mundial, el puesto era una incógnita. Zubizarreta, con 24 años y procedente del Athletic Club, era un meta de área, dominante por alto pero con fama de blando en los penaltis. Urruti, por su parte, era un especialista: había parado penaltis decisivos en el Espanyol y era el recambio natural para esas situaciones. Según varias fuentes del vestuario, los propios jugadores pidieron a Muñoz que introdujera a Urruti para la tanda, pero el seleccionador se mantuvo firme.
Los números de la polémica
Los datos refuerzan la teoría de los críticos: Zubizarreta encajó goles de libre directo en todos los partidos del Mundial —Corea, Bélgica y Yugoslavia—, algo que algunos califican de récord histórico. En octavos, Bélgica apenas generó ocasiones, pero el gol de Ceulemans llegó tras un saque de falta que el portero no pudo despejar. En la tanda, no detuvo ningún penalti. Urruti, en cambio, había parado tres de los siete penaltis que le habían lanzado esa temporada.
La cuestión no es menor: si España hubiera pasado, se habría enfrentado a la Argentina de Maradona en semifinales. Un escenario que, con otro portero, quizá habría sido distinto.
El legado de Zubizarreta y la sombra de la duda
Zubizarreta fue un portero de largo recorrido: 126 internacionalidades, 4 Mundiales y una trayectoria en clubes que incluye el Barcelona y el Valencia. Sin embargo, su rendimiento con la selección siempre generó escepticismo. En Italia 90, Yugoslavia le marcó dos goles con solo tres disparos; en Francia 98, Nigeria lo castigó con un error garrafal. La sensación de que España no tenía un portero de garantías se mantuvo hasta la irrupción de Casillas en 2002.
Pero el debate de México 86 no es solo sobre Zubizarreta. También cuestiona la gestión de Muñoz, que priorizó la jerarquía sobre el momento. Aquel día, el vestuario pidía un cambio que nunca llegó. Y España, una vez más, volvió a casa antes de lo esperado.