Muchos de los que odian a PS hablan de él como si fuese una especie de mente maestra maquiavélica que maneja con implacable inteligencia los hilos más complejos de la política, que orquesta complejas conspiraciones palaciegas y prevé con meses de antelación los acontecimientos geopolíticos clave. Incluso gente como Federico o Reverte han hablado de él como alguien fascinante que se estudiará en las escuelas de estrategia política del siglo XXIII.
Me temo que la realidad es otra: improvisa, contrata a los más mediocres como asesores, carece de plan, delinque sin saber ocultarlo y es incapaz de engatusar y forjar alianzas con los poderes fácticos. No es un "final boss" imbatible y poseedor de unas destrezas políticas asombrosas, sino alguien sin capacidad que está donde está por sus votantes.