Reformar un baño pequeño cuesta ya 6.500 euros más IVA
Un baño pequeño, calidades medias y sin alardes: porcelánico en paredes y suelo, mueble de 100 centímetros, mampara, radiador toallero, sanitario y bidé, con instalación de agua y electricidad nuevas. Presupuesto:
6.500 euros más IVA. La reacción instintiva es pensar que a uno le han visto
cara de primo. La respuesta mayoritaria del hilo, después de contrastar casos parecidos, es bastante menos reconfortante: está en precio.
Ese es el hallazgo incómodo que se repite cada vez que alguien pide presupuesto para renovar un cuarto de baño. No hay, para quienes lo ven razonable, un timo puntual ni un gremio desatado. Hay quien recuerda reformas que en 2018 valían 2.500 euros y hoy piden 4.000 por el mismo trabajo.
Qué incluye el presupuesto de 6.500 euros
Desglosado, el número deja de ser un bloque hostil. De esos 6.500 euros, unos
1.900 corresponden a paredes y suelos: picar, desescombrar, alisar y alicatar. Otros
1.350 van a instalación eléctrica, sanitaria y colocación de todos los elementos. El techo, alisado y pintado, se lleva 300. Modificar tomas y montar el radiador, 180. La gestión de residuos, 160. El resto es material: azulejo, suelo, sanitario, bidé, mampara, mueble y grifería.
Hay una tabla de referencia que conviene tener a mano. Un punto de agua completo —desmontaje de sanitarios viejos, instalación, desagües, montaje de los nuevos con grifería y llaves de escuadra— se mueve entre
120 y 200 euros. Las llaves generales de corte, fría y caliente, entre
150 y 200. Cuatro puntos, cierre general sobre la puerta, rozas y colocación de bañera con faldón de obra: 1.220 euros más IVA. El desglose fino, partida a partida, es lo que desarma la sospecha de factura inflada.
Cuánto de ese precio se queda Hacienda
Aquí el presupuesto se vuelve incómodo por el otro lado. Según el cálculo que hace un participante del hilo, sobre 6.500 euros el 21% de IVA son
1.350 euros, la cuota de autónomos ronda los
800 al mes y, sumando el IRPF, la carga pública total se sitúa en unos
2.750 euros, aproximadamente la mitad de lo que paga el cliente. Si además se descuentan 2.500 euros de material, lo que llega al bolsillo de quien se pasa el mes agachado queda en torno a 1.500.
Otra cosa es qué se hace con esos números. De fondo late un argumento que varios participantes repiten: que el oficio manual, el que exige cuerpo y años de espalda, se paga peor de lo que la gente cree, mientras otras rentas se sostienen.
Los precios que se están firmando ahora
Más allá del caso concreto, los números que circulan entre quienes han pedido presupuesto son consistentes entre sí. Un baño de 10 m²: 6.500 euros. Uno de 5 m²: 5.500. Otro baño con cambio completo de configuración: 7.000. Un segundo baño de 4 m² con ducha, un punto menos de agua, sin bidé y mueble de 60 centímetros: 5.900. Y una cocina de 12 m² con bajada de techo, agua nueva hasta los baños por el pasillo, desagües, eléctrica completa y pintura: 7.300.
El conjunto —cocina y dos baños— se cerró en
20.000 euros con IVA al 10% incluido, factura y garantía por delante, con la bañera de hidromasaje aprovechada de un stock ajeno en lugar de la estándar. El propietario entregaba las llaves y aceptaba esperar tres meses a cambio del ajuste. Un mes de obra, tres de calendario.
En materiales, el porcelánico tiene dos lecturas: hay quien sostiene que el metro cuadrado de gama media ya vale
100 euros, y quien defiende que con 30 o 40 euros hay revestimiento perfectamente válido, sobre todo en baños pequeños, donde los formatos grandes encarecen y complican la colocación.
Por qué sube la mano de obra de una reforma
El material es solo una parte del encarecimiento. Un saco de mortero M75 costaba 1,20 euros y ahora pasa de 2,50. La furgoneta del instalador se ha encarecido, igual que su hipoteca y su cuota de autónomos, y todo eso se traslada al presupuesto. Hay quien recuerda reformas que en 2018 valían 2.500 euros y hoy piden 4.000 por el mismo trabajo.
Y luego está el factor que casi nadie discute: cada vez hay menos profesionales. Los buenos se jubilan y no hay relevo. Quien ha buscado albañiles serios describe un paisaje de agendas desbordadas y obras dejadas a medias. Ese cuello de botella, más que la avaricia, explica el precio. Es el oficio que no se puede automatizar ni resolver con una aplicación.
Pagar en negro o pagar con factura
Renunciar al IVA sobre el papel ahorra dinero. En la práctica, deja la obra sin seguro de responsabilidad civil, sin alta, sin inspección y sin garantía posterior, con la única cobertura de la palabra de quien la ejecuta. Varios de los casos descritos acabaron eligiendo factura precisamente por eso, y pidiendo permiso de obra antes de la primera transferencia.
El otro frente es la selección de material. La recomendación que más se repite es no delegarla: elegir sanitarios, grifería y mueble uno mismo y pasar la lista, porque lo contrario suele acabar en producto mediocre a precio de gama alta.
Con este cuadro, la pregunta ya no es si 6.500 euros por un baño pequeño es caro. La pregunta es cuánto tendrá que subir para que alguien siga queriendo bajarse a poner el faldón.