Un piso de 340 m², dos personas y 1.700 kWh al mes de luz
¿Es normal pagar casi 400 euros de luz al mes en un piso donde solo viven dos personas? El caso reúne una vivienda de
340 metros cuadrados, dos adultos que teletrajan y un consumo declarado de entre
1.400 y 1.700 kWh mensuales. La tarifa contratada no es ninguna locura:
0,17 €/kWh. La potencia sí es alta, 6.900 W, aunque en la factura apenas añada 18 euros y no explique el resto. Calefacción central y cero gas: toda la energía de la casa es eléctrica.
El gasto arrancó en unos 250 euros al mes hace dos años y se ha ido de las manos. A la tarifa se suma el llamado
tope del gas, que en algunos meses añade hasta
100 euros. El afectado sostiene que nadie está enganchado a su contador. Lavadora, secadora, congelador, nevera, lavavajillas, inducción, horno y dos televisores: todo nuevo. Y ninguna explicación razonable.
¿Cuántos kWh al mes son normales en una casa de dos personas?
Según un cálculo que circula en el hilo, el consumo medio ronda los
1.500 kWh por persona y año. Dos personas, por tanto, deberían moverse alrededor de 3.000 kWh anuales, unos 250 al mes. Y quien maneja esa referencia considera desorbitado llegar a los 8.000 kWh al año: sigue siendo la mitad de lo que declara este piso.
Las cifras que se han cruzado como término de comparación van todas en la misma dirección:
- Una factura de 115 kWh por 28,37 euros, con 3,3 kW de potencia contratada.
- Un consumo de 90 kWh en otra factura mensual citada.
- 250-300 kWh al mes en un piso con agua caliente y cocina de gas.
- 450 kWh como máximo en una casa de cinco personas con piscina, tres de ellas teletrabajando.
- 1.000 kWh al mes en un unifamiliar con aerotermia y bomba de calor para el agua de la piscina.
La energía que consume esa casa en un mes bastaría, según un cálculo que se ha dejado caer, para recorrer
10.000 kilómetros en un Tesla. La magnitud es difícil de exagerar.
El termo eléctrico, primer sospechoso de la factura
Hay quien sostiene que un piso de ese tamaño puede alojar un termo eléctrico de
200 litros, con una resistencia de 2 a 2,5 kW. Calentar el depósito de cero lleva tres o cuatro horas; con varias duchas diarias y agua abierta en cocina y lavabos, el aparato puede pasar buena parte del día en marcha, sobre todo de noche y en invierno. Es la primera pieza señalada, y la que más consenso reúne.
Hay además un caso relatado que conviene conocer: un termo conectado a las placas solares de la comunidad que, al averiarse las placas, se puso a calentar y a recircular agua de todo el edificio durante las 24 horas. Resultado:
700 kWh y 200 euros al mes hasta que alguien cerró la llave de paso. Puede parecer exótico, pero encaja con el patrón.
¿Por qué el consumo se dispara en invierno y en horas valle?
El dato que tardó más en aparecer es la estacionalidad: el consumo se dispara en invierno y cae en verano. Quien lo advirtió sostenía que eso descarta en parte al agua caliente, salvo que las duchas de verano sean frías o el termo esté en el exterior, y apunta directamente a calefacción eléctrica encubierta. En el caso se usó un radiador eléctrico el invierno anterior y, aun así, el año siguiente, sin ese radiador, salió más caro. La contradicción sigue sin cerrarse.
La otra pista es el reparto horario. Un consumo alto en horas valle implica algo funcionando de madrugada y los fines de semana, cuando nadie está usando la casa. La hipótesis de los acumuladores de calor nocturnos encaja: son equipos que obligan a una potencia alta y que cargan de noche para soltar calor durante el día. También explica, mejor que ningún electrodoméstico, una parte del pico invernal.
Medir enchufe a enchufe antes de llamar a nadie
La recomendación más repetida y más barata es medir. Los enchufes medidores de consumo valen alrededor de
10 euros y basta con uno para ir pasándolo 24 horas por cada aparato hasta dar con el que se sale de la tabla. Dos detalles que la intuición coloca mal: el ordenador encendido las 24 horas aporta una fracción mínima —en reposo, casi nada— y el secador de pelo no aguanta ningún cálculo serio, porque 15 minutos diarios equivalen a unos
12 kWh al mes.
Si la suma de los aparatos no cuadra con lo que marca el contador, queda la vía incómoda: revisar la línea desde el cuarto de contadores hasta la entrada del piso y echar un ojo a los trasteros. En un edificio antiguo con una vivienda grande hay más rincones donde una derivación puede pasar desapercibida durante años. La inspección se ha planteado ya como siguiente paso.
El afectado dijo que miraría el asunto a su vuelta a Madrid y que contaría cuál era el problema. Han pasado páginas y nadie ha vuelto a saber nada. Con 340 metros, dos personas y 1.700 kWh, la incógnita sigue intacta: o hay un aparato tragando sin descanso, o el piso es más grande de lo que parece a la hora de pagar.