Las mujeres copan los mejores expedientes de la PAU 2026: ¿inteligencia superior o sistema amañado?
La noticia ha sacudido el panorama educativo: 16 de los 22 estudiantes con la nota más alta en la Selectividad de este año son mujeres. Laura, Leti, Elia y, la última en incorporarse, la catalana Laura Tallada, son los nombres que encabezan una lista que, según los datos, tiene rostro femenino. La pregunta es inevitable: ¿son las mujeres más inteligentes que los hombres o el sistema educativo está diseñado para que ellas saquen mejores notas?
El dominio femenino en las aulas: cifras que no engañan
Los datos de la PAU 2026 son contundentes. En todas las comunidades autónomas, salvo contadas excepciones, la nota más alta corresponde a una alumna. Este fenómeno no es nuevo: desde hace años las mujeres obtienen mejores calificaciones medias en secundaria y bachillerato. Sin embargo, el salto cualitativo se produce cuando se analizan las carreras elegidas. Según los datos del INE para 2020, la tasa de graduados en ciencias, matemáticas, informática e ingeniería entre hombres duplica a la de mujeres (33,5‰ frente a 13,1‰). Es decir, ellas son mayoría en las notas altas, pero ellos dominan las disciplinas técnicas. ¿Dónde está entonces la inteligencia?
El sistema educativo, bajo sospecha
Una corriente de análisis sostiene que el sistema actual está «feminizado»: prima la memoria, la constancia, la obediencia y la capacidad de repetir sin cuestionar. Las mujeres, por su socialización, estarían mejor adaptadas a ese modelo. «Son las mejores en memorizar y repetir», se argumenta. «La inteligencia es la capacidad de resolver problemas, no de empollar», añaden otros. El caso de las tasas de vacunación contra la covid, más altas entre mujeres, se utiliza como ejemplo de esa docilidad. En cambio, los hombres, con mayor testosterona y tendencia a la rebeldía, encajarían peor en un sistema que castiga la originalidad y premia la sumisión.
La brecha en las carreras técnicas: ¿dónde están las ingenieras?
A pesar del éxito femenino en las pruebas de acceso, la presencia de mujeres en carreras STEM sigue siendo baja. En Informática y TIC representan entre el 13% y el 17% del alumnado; en Ingenierías, apenas una de cada cuatro. Quienes defienden que la inteligencia es independiente del género señalan que la brecha se debe a preferencias personales o a condicionantes sociales. Otros apuntan que el tipo de inteligencia medida en la PAU no es la misma que la que se necesita para innovar o crear riqueza. «Las 100 mujeres más ricas del mundo lo son por herencia, no por crear empresa», se escucha como crítica a la idea de superioridad intelectual femenina.
¿Profecía autocumplida? El debate de fondo
Lo interesante del debate no es quién tiene razón, sino que los datos se interpretan según el cristal con que se mire. Quienes creen que las mujeres son más inteligentes señalan a Laura Tallada y compañía como prueba. Quienes piensan que el sistema está sesgado recuerdan que los hombres siguen siendo mayoría en los Nobel, las patentes y los grandes negocios. Ambas posturas tienen algo de verdad. Pero hay un hecho incómodo: mientras el sistema educativo premie la memoria sobre el pensamiento crítico, las mujeres seguirán ganando. Y los hombres, encerrados en su rebeldía o en su adicción a la tecnología, quizá estén perdiendo el tren.
La pregunta que queda en el aire es: ¿estamos midiendo bien la inteligencia o hemos creado un sistema que solo mide una parte de ella?