Fallece Benjamin Ribeyre ejerciendo de guía en La Grave
Perdió la vida esquiando con un cliente en La Grave. A sus 34 años, había protagonizado ascensiones remarcables y, a pesar de no ser muy mediático, sonaba como uno de los grandes nombres de su generación.
(adjunto visible para usuarios registrados)Benjamin Ribeyre (Foto: @benjaminribeyre).
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viernes, 27 Mar 2026 - 3:54 pm
La desaparición de
Benjamin Ribeyre no es solo una noticia trágica; es una de esas pérdidas que resuenan con especial intensidad en el tejido íntimo del alpinismo francés. Porque Ribeyre no era únicamente un guía experimentado del macizo de los Écrins: era, ante todo, un hombre profundamente vinculado a una montaña concreta, casi en términos afectivos:
La Meije.
Una vida alrededor de La Meije
Nacido en 1991 en la Drôme, Ribeyre se instaló siendo muy joven en el
valle de la Romanche, atraído por ese macizo que sigue siendo, todavía hoy, uno de los pocos grandes bastiones del alpinismo clásico en los Alpes. Lejos de los grandes dominios esquiables y de las lógicas comerciales que dominan otros valles, el entorno de
La Grave y La Meije conserva una crudeza que exige criterio, experiencia y respeto.
Allí,
Benjamin Ribeyre construyó una trayectoria coherente, sin atajos. Se formó como guía de alta montaña y terminó integrándose plenamente en la vida del valle, hasta el punto de asumir responsabilidades colectivas como la presidencia de la
compañía de guías Oisans-Écrins. No era una figura mediática, pero sí reconocida por sus compañeros guías.
(adjunto visible para usuarios registrados)Benjamin Ribeyre y Fred Degoulet en su travesía de la Mar de Glace (Foto: @charley.radcliffe).
El accidente: fragilidad en terreno conocido
El accidente que le costó la vida ocurrió el 24 de marzo de 2026, durante un descenso en el
couloir d’Orcière, uno de los itinerarios clásicos del sector de La Grave. En ese terreno mixto donde el esquí y el alpinismo se solapan, los rápeles forman parte habitual de la pogre.
Según las primeras informaciones, fue precisamente en uno de esos descensos donde se produjo el fallo:
un punto de anclaje cedió, provocando la caída mortal del guía. Su cliente, un esquiador estadounidense, resultó herido leve.
No hay aquí épica, ni condiciones extremas fuera de lo habitual. Y quizá por eso la noticia golpea con más fuerza: porque recuerda que el riesgo en montaña no siempre se manifiesta en lo excepcional, sino también en lo cotidiano, en ese terreno que se conoce bien y que, sin embargo, nunca es completamente predecible.
Estilo y compromiso
Quienes compartieron actividad con
Benjamin Ribeyre coinciden en señalar su sobriedad. No era un alpinista de gestos grandilocuentes ni de exposición mediática. Su terreno estaba en la precisión: elegir bien la línea, leer las condiciones, moverse con eficacia.
Combinaba la práctica del alpinismo técnico con el esquí extremo. Había protagonizado un par de noticias en medios especializados de carácter internacional. Fue especialmente celebrada la primera ascensión a vista de la vía
Mitchka (ED+, 800 m, 7a máx) en
La Meije, que realizó en 2010 junto con
Arthure Guinet y Nicolas Braud. Más recientemente, en 2022 completó con
Fred Degoulet una travesía circular inédita en la
Mar de Glace (macizo del Mont Blanc) que quedó inmortalizada en el documental
Une Belle Trace: