El mito de la obligación europea de las ZBE: un bulo con consecuencias millonarias
El Tribunal Superior de Justicia de Madrid acaba de anular las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) de la capital por aplicarse sin estudios de impacto económico. La sentencia deja en el aire decenas de millones de euros en multas y abre la caja de Pandora de una narrativa que lleva años repitiéndose: que la Unión Europea obliga a implantar estas zonas. Es falso.
Lo que Bruselas pide no es lo que se ha hecho
La directiva europea exige cumplir unos límites de calidad del aire, no un modelo concreto de restricción. El mito de la «obligación» ha servido de coartada política para imponer ZBE sin planificación y sin estudios económicos previos, algo que el TSJM ha tumbado. Datos de la consultora Opus revelan que menos del 3% de los vehículos genera más de un tercio de las emisiones más dañinas. ¿Era necesario castigar a toda la ciudadanía por ese 3%?
El efecto colateral: coches que no se venden y ayudas mal diseñadas
El otro efecto de esta política mal ejecutada es que cada año se dejan de vender tres millones de coches en Europa, según estimaciones del sector. Las ayudas, mal enfocadas, han envejecido el parque móvil en lugar de renovarlo. Mientras tanto, China produce el 30% de las emisiones globales y vende a Europa los vehículos y paneles solares que supuestamente deberían salvarnos.
El debate de fondo no es si debemos reducir la contaminación, sino cómo. Pero cuando ni siquiera la UE exige lo que aquí se ha hecho, y los tribunales lo anulan por chapuza administrativa, la pregunta que sobrevuela es: ¿quién se beneficia de este aparente despropósito? Los datos siguen sin cuadrar.