Terrible esto. Noche cerrada. Luna llena. Las terrazas están vacías. Ni hay gente en bicicleta con calcetines tobilleros. De las asesorías sólo sale gente con crucifijos y ajos. Porque está la calle llena de vampiros y los licántropos correteamos meando en las esquinas y robando los muñecos con chifle de los chinos. Con la oscuridad también salen los zombies, las banshees y toda clase de criaturas del averno que impiden hacer vida normal, porque nadie ha inventado aún luces sin llama que alumbren las calles. Es una época de terror, miedo y oscuridad. Pero el Horario de Invierno nos pertenece.