La ropa de plástico reciclado emite un 50% más de microplásticos que la virgen
¿Crees que comprar camisetas hechas con botellas recicladas es un gesto ecológico? Un nuevo indicador lo desmiente: cada lavado libera hasta un 50% más de micropartículas que las fibras vírgenes. La trampa del plástico reciclado tiene nombre propio: greenwashing.
Un equipo de investigadores ha desarrollado un indicador que mide las micropartículas plásticas que liberan los objetos. Los resultados son demoledores para la moda «sostenible». La ropa fabricada con PET reciclado —esas camisetas «eco» de poliéster reciclado— suelta en la lavadora un 50% más de microplásticos que su equivalente de poliéster virgen. Es decir, el reciclaje como solución multiplica el problema.
El callejón sin salida del reciclaje textil
La paradoja es evidente: quienes creían contribuir al medio ambiente llevando ropa reciclada estaban, sin saberlo, aumentando la contaminación por microplásticos. Las alternativas existen —algodón, lino, cáñamo, incluso piel— pero el precio las convierte en artículos de lujo para muchos bolsillos. La disyuntiva es real: vestir barato o vestir limpio. Y mientras tanto, la industria del reciclaje textil sigue vendiendo humo.
Frente a la solución propuesta por el activismo ecológico —«no producir plásticos»—, el consumidor medio busca opciones prácticas y asequibles. Quemar plástico como solución energética tampoco convence: la verdadera salida, hoy por hoy, no existe sobre la mesa. El eslogan «menos plástico» choca con la realidad de un mercado que lo inunda todo, incluso nuestra ropa «responsable».
El estudio pone en evidencia que el reciclaje no es la panacea. A veces, reciclar es solo maquillar el error de haber producido el plástico. Y mientras no se ataque el origen, cada lavado seguirá siendo un acto de fe que contamina.