Endesa e Iberdrola preparan pagos por reducir el consumo eléctrico
Endesa e Iberdrola preparan ofertas para que los clientes cobren por reducir su consumo eléctrico cuando el sistema lo pida. La paradoja es que el mecanismo existe desde hace años para la gran industria, y ahora se abre a los pequeños consumidores. Camila Fernandes, responsable de producto Demand Response de Endesa X, lo resumió en una jornada de la Asociación de Consumidores de Electricidad: «la gestión de la demanda será un elemento esencial para integrar esta generación renovable».
No es caridad. Es un mercado. El operador del sistema paga por no arrancar una central cuando la demanda aprieta. Y sale más barato que encender un ciclo combinado.
Qué es la flexibilidad de la demanda y por qué llega ahora
El sistema eléctrico se diseñó para que la generación siguiera a la demanda. Ahora se pretende lo contrario: que la demanda se adapte a lo que hay. La directriz europea de balance eléctrico empuja a que instalaciones de producción, demanda agregada y almacenamiento compitan en igualdad, según explicó María Luisa Llorens, jefa del Departamento de Mercados de Operación de Red Eléctrica.
Endesa llega con la experiencia de Enel X:
14.000 instalaciones gestionadas y una capacidad de consumo flexible de
6,3 GW en 15 países. Iberdrola, por su parte, prepara productos basados en monitorización y optimización de la curva de carga. Rafael Bellido, su jefe de soluciones de flexibilidad, confirmó el lanzamiento inminente.
Los clientes que podrán participar son los que, con un aviso de
15 a 30 minutos, reduzcan su potencia durante al menos una hora. Las fórmulas van del apagado temporal de líneas de producción al aumento mínimo de grados en enfriadores.
El piloto de Ahorramás: 25% de rentabilidad en cinco años
La primera experiencia práctica en España la han protagonizado la Asociación de Consumidores de Electricidad y Minsait, filial de Indra, con la cadena de supermercados Ahorramás, del Grupo IFA. Los supermercados se agrupan en un agregador que actúa como intermediario en la venta de servicios de ajuste al sistema.
Los responsables calculan una tasa interna de retorno cercana al
25% en un horizonte de cinco años, que empezaría a percibirse a partir del cuarto. Los ingresos vendrían en un
65% del mercado de
energía y en un
35% de los ahorros directos por interrupción de cargas y sensorización. El cálculo completo, desglosado partida a partida, es lo que sostiene el plan de lanzamiento de una central energética virtual.
Los límites que nadie quiere contar
Endesa admite que los requisitos técnicos, la competencia con la generación y la baja retribución pueden limitar la participación a corto plazo. No es un cheque en blanco. Es un mercado con márgenes ajustados y reglas estrictas.
La crítica más repetida en la conversación pública es que el consumidor paga la luz al precio que le fijan y encima le cortan cuando conviene al sistema. La respuesta técnica es que la alternativa es peor: si nadie reduce, se enciende una central cara y la paga todo el mundo en el recibo.
Hay quien sostiene que esto es el tercer mundo disfrazado de modernidad. Enfrente pesa el argumento de que la interrumpibilidad existe desde hace años para la gran industria y que abrirla a más consumidores es, precisamente, lo contrario de un privilegio.
El precedente australiano y la tormenta que no llega
Los apagones de Australia del Sur se citan como aviso. El diagnóstico técnico es otro: tres plantas térmicas estaban fuera de servicio y una cuarta tuvo una avería. Los sistemas se diseñan para perder las dos mayores. Fallaron cuatro. A eso se suma la falta de interconexiones con el resto del país, que se está corrigiendo, y la instalación de una de las mayores plantas de baterías del mundo.
En España, el 40% del mix es renovable y subiendo. La pregunta no es si el sistema aguanta, sino quién paga la reserva cuando no hay sol ni viento.
Qué pasa con los fondos europeos y las interconexiones
El reglamento TEN-E, en su artículo 14, admite ayuda financiera de la Unión para proyectos de interés común, incluidos los interconectores. El European Green Deal moviliza un billón de euros, en la acepción española del término, para todo tipo de infraestructuras energéticas. No es un fondo exclusivo de interconexiones, pero sí elegible para ellas.
La discusión sobre si ese dinero llega o se diluye en otras partidas sigue abierta. Lo que está claro es que la transición energética se financia con cargo a fondos que compiten entre sí.
¿Y si el descuento por dejar que te corten la luz acaba siendo la tarifa normal?