Mercado alcista: el rally que convierte chatarra en oro
Con los índices en máximos históricos, cualquier inversión parece funcionar. Un experimento reciente lo certifica: una cartera formada por siete empresas tecnológicas dadas por muertas —Fujifilm, Kodak, Nokia, eBay, BlackBerry, GameStop y AMC— ha rentado un 35,63% en los últimos doce meses. Cifras concretas: Nokia subió un 120%, BlackBerry un 112%, eBay un 44,9%. Solo GameStop y AMC cayeron, pero no lo suficiente para lastrar el conjunto.
La trampa del inversor rezagado
El dato invita a pensar que en mercado alcista gana cualquiera, cualquiera que invierta. Sin embargo, análisis más finos señalan la trampa: quienes esperan fuera por considerar los precios demasiado altos acaban entrando cuando el mercado ya está inflado y listo para corregir. El riesgo no es estar fuera, sino la entrada tardía en el pico. La mayoría de los que intentan anticipar una caída se quedan viendo cómo el mercado sigue subiendo durante años.
Efecto Cantillon: los de dentro juegan con ventaja
El debate se cruza con el conocido efecto Cantillon: la nueva liquidez inyectada por los bancos centrales llega primero a la banca y los grandes fondos, que compran activos antes de que los precios suban. El minorista, cuando accede, ya paga sobreprecio. Para beneficiarse sin ser de la élite financiera, se requiere deuda barata antes de que el BCE la encarezca y flujo de caja constante para comprar en las correcciones. En otras palabras, hace falta capital y timing, dos lujos que el pequeño inversor rara vez tiene.
Con los mercados alimentados por impresión monetaria imparable, la pregunta que queda es cuánto durará esta fiesta. Quien llegó temprano se frota las manos. El que llegue tarde, que se ate los machos.