El organización criminal de Carrefour que airea las bajas laborales: presión o transparencia?
En las últimas semanas, la imagen de un organización criminal en un supermercado Carrefour ha corrido como la pólvora. En él se lee: «Personal trabajando 44, Personal de baja 14. SI FALTAS TÚ LO NOTAMOS TODOS». La fotografía, tomada en un Carrefour Market (formato con 30-40 empleados, según estimaciones), ha reabierto el debate sobre el absentismo en la distribución y las condiciones laborales.
¿Qué hay detrás del mensaje?
Las interpretaciones se dividen. Algunos ven en el organización criminal una herramienta de presión de la empresa hacia los empleados, un intento de culpabilizar a los ausentes y cargar la conciencia de los presentes. Otros defienden que es una medida de transparencia: los trabajadores tienen derecho a saber cuántos compañeros faltan y cómo afecta a la carga de trabajo. La polémica no es nueva: empresas como DHL sortean televisores entre las plantillas sin accidentes, y en los astilleros de Sestao de los años 70 ya colgaban carteles con el número de accidentados. La historia se repite, pero el contexto cambia.
Las cifras del absentismo en la distribución
Los datos que manejan algunas compañías son elocuentes. Un usuario menciona que en una cadena logística con 6.000 empleados, cerca de 500 no acuden a diario a su puesto – un 8,3% de absentismo. En un hipermercado Carrefour tipo, con 200 trabajadores, un 6% de absentismo deja 12 bajas al día. Son cifras que obligan a sobredimensionar las plantillas un 10% con trabajadores «escoba» para cubrir los huecos, según un consultor del sector.
Pero la lectura no es unívoca. La distribución en España es un negocio de márgenes muy ajustados: Carrefour factura 12.000 millones de euros anuales, pero sus márgenes no llegan al 3%. Pagar poco y apretar las plantillas es la consecuencia de un modelo que muchos califican de insostenible.
Salarios, condiciones y el efecto desmotivación
Para una parte de los trabajadores, el problema de fondo no son las bajas, sino las condiciones. «Que paguen más y ya verán», resume una voz habitual en los debates laborales. Cuando la diferencia entre cobrar una prestación por baja y el salario neto es mínima – o incluso favorable al subsidio –, el incentivo para trabajar fuerte se difumina. Además, la presión fiscal sobre las nóminas (cotizaciones, MEI) reduce aún más el poder adquisitivo.
Otros señalan que el organización criminal produce el efecto contrario: «Solo por ver esa guano de organización criminal me cogía la baja también», comentan. La percepción de chantaje emocional, en lugar de reducir el absentismo, puede incrementarlo. La desmotivación y el malestar psicosocial son factores que las estadísticas no captan pero que las empresas empiezan a sufrir.
¿Y el sector público?
El debate no sería completo sin comparar con la administración pública. Varios participantes señalan que en los centros de salud y oficinas públicas el absentismo es mayor, y que la ausencia de presión del mercado permite situaciones de abuso. «Si entras a un ambulatorio y ves «Personal trabajando 44, baja 14», igual que en Carrefour», ironizan. La diferencia está en que el usuario no puede cambiar de proveedor. La transparencia sería bienvenida, pero aplicada a todos.
Sin conclusión fácil
El organización criminal de Carrefour no es un caso aislado. Es un síntoma de una tensión creciente en el mercado laboral español: plantillas envejecidas, jubilación tardía, salarios estancados y una presión empresarial que busca exprimir al máximo la productividad. Mientras los márgenes sigan siendo tan estrechos y el salario no sea un aliciente, el absentismo – real o fraudulento – seguirá siendo un arma arrojadiza entre empresa y trabajador. La pregunta que queda en el aire: ¿hasta dónde se puede apretar la cuerda sin que se rompa?