149 euros al mes para comer: la cifra que no resiste la cesta
«Una persona puede comer por 149 euros al mes». La frase, pronunciada en un programa de La Sexta, ha desatado una oleada de escepticismo. La cuenta de la compra real, la que se paga en caja, sugiere otra cosa. Detrás de la polémica hay un dato estadístico: la Encuesta de Presupuestos Familiares del INE fijó en 148,9 euros el gasto medio por persona y mes en alimentación en 2023. La cifra existe. El problema es saber qué mide exactamente.
La media del INE no es una cesta de la compra
La clave está en la metodología. Ese 148,9 euros no es una cesta diseñada con el salario mínimo: es lo que los hogares españoles declararon gastar de media en comida para consumir en casa. Y la media juega malas pasadas. Incluye a niños que comen menos, a mayores con dietas frugales, a quienes almuerzan en el comedor del trabajo, a los que tienen huerto y a los que tiran de la despensa familiar. Todos esos casos abaratan la media. No es un presupuesto recomendado, sino un promedio estadístico.
Ahí está el primer desajuste: confundir un dato agregado con una guía práctica. La media nacional de 47 millones de personas no dice cuánto necesita un adulto activo para comer con dignidad.
La dieta de supervivencia: posible, pero no es comer
Los defensores de la cifra tienen un argumento: se puede. Arroz, pasta, legumbres a granel, pollo congelado en oferta, huevos y latas de atún de la marca más barata. Con 149 euros al mes, esa dieta sale. Muchos lo han probado. El problema es que esa cesta no incluye caprichos, ni apenas fruta ni verdura fresca, ni proteína de calidad. Comer, se come. Vivir, es otra cosa.
Curiosamente, hay quien recuerda que hace 15 años con 150 euros se comía carne dos o tres veces por semana. Hoy, el mismo billete apenas cubre lo básico. La inflación alimentaria ha cambiado las reglas.
Lo que cuesta el carro de verdad
Las experiencias de gasto real oscilan entre los 150 y los 400 euros al mes. Quien cocina poco reconoce que gasta 400 euros en precocinados; otro, que solo compra pollo, fruta y verdura, se va a 300. Una simple ensalada en casa ya cuesta unos 5 euros, y un ticket de supermercado con cuatro cosas ronda los 70. A partir de ahí, cada cual hace sus cuentas.
La diferencia entre 149 y 300 euros no es un capricho: es la distancia entre cenar un yogur y comer una dieta completa.
Un dato, dos lecturas
El INE da un número y La Sexta lo convierte en titular. Pero la estadística no dice que se pueda comer bien con 149 euros; dice que algunos gastan eso, por las razones que sean. Y ahí está la verdadera controversia: si usamos la media como referencia, estamos aceptando que el gasto real no es el deseable, sino el que resulta de los precios actuales y los bolsillos de cada familia.
Al final, la cifra de 149 euros es estadísticamente defendible y prácticamente insostenible. La distancia entre la media y la cesta real es la misma que separa un promedio de una vida cotidiana. Y esa distancia, de momento, no se ha cerrado.