Correos acumula otro agujero millonario mientras crece la sensación de impunidad
La empresa pública de Correos suma un nuevo quebranto de mil millones de euros a su deuda, según ha trascendido en medios económicos. El dato coincide con un clima social creciente de descontento ante la percepción de que las corruptelas quedan sin castigo.
La parábola medieval del perro ahorcado
En la Edad Media, cuando se sorprendía a un ladrón o a un traidor, se le ajusticiaba en la plaza pública. El castigo era inmediato, ejemplarizante y no admitía recursos. Hoy, en cambio, la sensación de impunidad es tal que muchos comparan la situación con aquella justicia expeditiva: el perro ya está ahorcado, pero el corrupto sigue en su sitio.
El contexto actual: ¿régimen despótico o exageración?
Algunos analistas sostienen que el Ejecutivo actual concentra un poder sin precedentes en democracia, sin que la fiscalía ni los medios de investigación actúen con eficacia. Otros, sin embargo, consideran que se trata de una percepción inflada por la crispación política. Lo cierto es que la deuda de Correos se suma a otros escándalos que alimentan la desconfianza institucional.
El dato del agujero millonario en la empresa postal no es un hecho aislado: refleja una gestión que, para muchos, carece de rendición de cuentas. Mientras el perro medieval colgaba en la plaza, hoy el ciudadano espera una justicia que no llega.