El mito de la mujer blanca que se folla a negros: ¿realidad o proyección?
Circula en algunos círculos la idea de que en Estados Unidos las mujeres blancas «de pasta» eligen sistemáticamente a hombres negros. El argumento se apoya en anécdotas —turistas en Valencia, videos virales— y en la presunción de que ellas buscan estatus o un supuesto atributo físico. Pero, como suele pasar, el relato se desmorona en cuanto se pisa tierra.
Las dos caras de la moneda
Por un lado, hay quien sostiene que las blancas guapas y con recursos prefieren negros por una mezcla de poder adquisitivo (jeques, deportistas) y mitología sexual. «Si no fuera por el tema polla, el 70% de los negros que vienen aquí ya tendrían pareja», resume una corriente escéptica. La cifra, claro, no sale de ningún estudio: es puro prejuicio.
En el extremo opuesto, otra visión afirma que las mujeres —sean de la raza que sean— quieren blancos altos, ricos y famosos, y que solo las «comedoras de pollas» o las gordas se conforman con negros. «TODAS las mujeres quieren blancos. TODAS», sentencia una voz que se presenta como mujer. Pero escasean los Blancos Henry Cavill, así que algunas aceptan «basura», dicen. La misoginia se reparte a partes iguales.
La ausencia de datos
Ninguna de las posturas ofrece un enlace, una encuesta o un paper. El debate se alimenta de porno amateur, suposiciones y un puñado de imágenes imposibles de verificar. «La vida real no es porno», recuerda alguien con sensatez. Sin estadísticas sobre emparejamientos reales por nivel socioeconómico, lo único que queda es el ruido ideológico.
Al final, cada cual inventa los datos que necesita. Lo que revela la discusión no es cómo se aparean los estadounidenses, sino cómo algunos proyectan sus obsesiones raciales y de clase sobre la intimidad ajena. Y eso, al menos, sí que es medible.
Debates relacionados en el foro