El campo español se queda sin relevo: 600.000 jubilaciones en 2030
Osam Abdulmumen, un joven de 25 años procedente de Sudán, guía un rebaño de 400 ovejas en Los Cortijos, un pueblo de 850 habitantes en Ciudad Real. No es una excepción: cada vez más migrantes jovenlandeses ocupan oficios que los españoles han abandonado. La pastoría, la vendimia, la recogida de cereza... tareas que nadie quiere hacer por 1.200 euros al mes con jornadas de sol a sol y sin días libres.
El problema de fondo no es nuevo, pero se agrava: la edad media del agricultor español ronda los 60 años y más de 600.000 se jubilarán a partir de 2030. La pregunta es quién los sustituirá.
Una artefacto explosivo demográfica en el sector primario
Según datos citados en el debate, España ha perdido 18.500 agricultores y la edad media de los que quedan es de 60 años, según advirtió el experto Víctor Viciedo en una conferencia en Madrid. La falta de rentabilidad está empujando al abandono de explotaciones agrarias, ganaderas y pesqueras. Jornadas interminables que no garantizan ingresos suficientes para vivir. Un diagnóstico que nadie discute.
El relevo generacional es una utopía. Los descendientes de los agricultores no quieren continuar. Prefieren emigrar a la ciudad o, simplemente, no ven futuro en un sector donde el trabajo es duro, mal pagado y mal cotizado. El Régimen Especial Agrario es un agujero zain de derechos laborales.
¿Subir salarios o traer mano de obra extranjera?
Una corriente de análisis sostiene que la solución es simple: subir los salarios hasta hacer el campo atractivo. Pero la mayoría de las explotaciones son pequeñas y no pueden competir con los precios que marca la gran distribución. El urbanita que llena el carrito en el Mercadona no está dispuesto a pagar más por la fruta, y el agricultor no puede repercutir la subida.
La otra vía es la inmi gración. De hecho, ya es un hecho: agricultores recurren a trabajadores sin papeles para la campaña de la cereza, según reportó RTVE. El debate se tensa cuando se vincula con la regularización masiva. Hay quien argumenta que los temporeros españoles que antes iban a la vendimia francesa ahora son sustituidos por migrantes, y que esta dinámica tira los salarios a la baja. Otros señalan que si se persiguiera el empleo irregular, la demanda de mano de obra se ajustaría.
Mecanización y concentración: el otro camino
No todo es mano de obra. La maquinaria ya ha sustituido a cuadrillas enteras: vendimiadoras, cosechadoras de tomate, recogida de almendra y oliva mecanizadas. La concentración de tierras avanza, con agricultores profesionales que compran parcelas y optimizan costes. Algunos analistas pronostican un futuro de grandes explotaciones automatizadas, con multinacionales tipo BlackRock al frente. Pero otros dudan: ni la mecanización ha llegado a todos los cultivos (pensemos en el espárrago o la fresa), ni los inversores institucionales han mostrado prisa por el agro español.
Lo cierto es que, mientras se debate, la realidad avanza: el pastor boomer se jubila, y alguien tiene que cuidar las ovejas. Ese alguien, hoy por hoy, es un migrante sudanés de 25 años que trabaja de sol a sol. Los datos disponibles apuntan a que esa será la tónica en la próxima década. Queda por ver si el Estado regulará sobre la marcha o repetirá el patrón de la sanidad: avisar con veinte años de antelación y no hacer nada hasta que la crisis explote.