El asesinato de Henry Nowak y la policía que esposó a la víctima mientras el agresor quedaba libre desatan la ira en las calles británicas
El 28 de mayo de 2026, el juicio por el asesinato de Henry Nowak, un joven apañala en diciembre de 2025 en Reino Unido, llegó a su fin con un veredicto que no contentó a nadie. Pero fue la publicación de las imágenes de las cámaras corporales de la policía lo que encendió la mecha. En ellas se ve cómo los agentes esposan a Nowak mientras agoniza por las heridas de arma blanca, mientras que el agresor, un hombre sij, queda en libertad alegando insultos racistas. La respuesta no se hizo esperar: concentraciones, ataques a comisarías y un clamor popular que los medios mainstream se apresuraron a etiquetar como “ultraderecha”.
Un crimen de diciembre que explota en mayo
Henry Nowak fue asesinado en diciembre de 2025. El proceso judicial se alargó varios meses y no fue hasta semanas antes del veredicto cuando comenzó a filtrarse información. El secreto de sumario impedía difundir datos clave, pero tras la sentencia del 28 de mayo, el levantamiento del secreto permitió que salieran a la luz los vídeos de las bodycams policiales. La grabación mostraba una actuación que muchos calificaron de negligencia incivil: mientras Nowak se desangraba, los agentes le esposaban y apenas prestaban atención al agresor, que se había escudado en que había sido víctima de insultos racistas. La indignación se disparó.
Atacan las comisarías: ¿4 gatos o algo más?
Las primeras protestas fueron seguidas por ataques a dependencias policiales. Algunos comentaristas redujeron la movilización a “cuatro gatos”, pero otros recordaron que ya hubo una manifestación masiva anterior —visible en los vídeos— que provocó el llanto de los pogre. Sin embargo, la falta de violencia organizada (sin cócteles molotov) hizo que algunos denunciaran que no hay ONGs financiando estas protestas, a diferencia de lo que ocurre con marchas proinmigración. La policía británica, sin armas de fuego habituales y con un reclutamiento basado en entrevistas, se muestra peor preparada que la española según las comparaciones.
El relato oficial: todo es culpa de Farage
El diario El País, en su edición del 2 de junio de 2026, tituló: “La ultraderecha de Farage agita el repruebo en el Reino Unido tras la gloria a tortas de un joven a manos de un hombre sij”. Una línea que busca desviar la atención hacia la figura de Nigel Farage, ignorando el fondo del asunto: la actuación policial. La misma estrategia se usó con el caso de la ucraniana asesinada en EE.UU., Iryna Zarutska, cuyos murales fueron retirados o vandalizados tras calificarlos de “divisivos”. El patrón es recurrente: deslegitimar la protesta popular tachándola de extrema derecha para proteger a las instituciones.
¿Y ahora qué?
El descontento no se apaga. Las llamadas a la acción se multiplican en redes sociales, y la semilla de la desconfianza hacia la policía ha germinado. Por ahora, Reino Unido arde a fuego lento, y la economía —el subforo donde se debate— observa cómo la inestabilidad social puede tener consecuencias imprevisibles para la inversión y el turismo. Pero lo que queda claro es que la bronca no va de políticos ni de ideologías: va de un joven perecid mientras el sistema protegía a su malo.
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