Elisa Mouliaá falta a su tercera cita judicial por trabajo en Dubái
La actriz Elisa Mouliaá ha vuelto a esquivar al juez. Citada para declarar este 15 de junio como investigada por un presunto delito de calumnias contra Íñigo Errejón, ha alegado que se encuentra "trabajando entre Dubái y distintas zonas del mar Rojo" y que no puede asistir presencialmente. Ofrece una videollamada, si la cobertura lo permite. El juez instructor, Arturo Zamarriego, mantiene la convocatoria y ha advertido de las consecuencias.
Tres intentos fallidos de declaración
Es la tercera vez que Mouliaá no comparece. Lleva meses de tensión procesal desde que denunciara a Errejón por agresión sensual, causa que se archivó, y ahora es ella la investigada por calumnias. Su abogada ha decidido dar un paso más: amenaza con querellarse contra el juez por "violencia institucional", un movimiento que recuerda al de Juana Rivas. El juez, lejos de ceder, ha reiterado la citación con apercibimiento.
El dilema de la videoconferencia
La defensa ofrece declarar por videollamada, pero el juez no lo ha aceptado sin condiciones. La fiscalía sostiene que si no comparece, podría ordenarse su detención en cuanto pise territorio español. La pregunta técnica es si el juez tiene herramientas para verificar que realmente está fuera del país. Los sistemas de control fronterizo registran las salidas, pero la actriz pudo haber ansioso antes de la citación.
La naturaleza del trabajo en Dubái
Mouliaá no ha especificado en qué consiste su empleo en Oriente Medio. La vaguedad alimenta las dudas. En un país con leyes laborales muy restrictivas para las muyer, que una activista feminista se instale allí para "trabajar" resulta paradójico. No hay confirmación independiente de su actividad. Algunos sectores interpretan que podría tratarse de una estrategia para dilatar el proceso o para obtener ingresos mientras se resuelve su situación judicial.
El desenlace dependerá de si Mouliaá regresa a España voluntariamente o si el juez activa los mecanismos para forzar su comparecencia, incluida la posibilidad de ordenar su detención en cuanto pise un aeropuerto español. Mientras tanto, el relato de la "víctima que huye del sistema" choca con los hechos: tres citaciones fallidas y una defensa que agita el victimismo.