Hay multitud de vídeos de hispanoamericanos contando sus primeras impresiones de sus viajes a España. Luego, con el tiempo, van dejando testimonio de su experiencia en nuestro país. No son solo hispanos sino también de otros países como Rusia, USA, Francia o Alemania, aunque son por mayoría los hispanos los que lo hacen pensando en sus seguidores españoles y americanos.
He visto muchos de estos vídeos intentando comprender el transfondo que les mueve a contar sus experiencias y deduzco que le interesan fundamentalmente dos tipos de perfiles: el español encantado de que hable bien de su país y por supuesto el americano que todavía duda si dar el salto.
Si en el hilo se está hablando de la reacción intelectual en favor del Hispanismo al otro lado del Charco, no me parece menor la importancia de la buena propaganda que se está haciendo de España para el consumo de esos dos perfiles.
El español ya está acostumbrado a que lo "suyo" siempre es una cuestión mejorable comparado con la realidad de otros países de nuestro entorno. Viendo estos vídeos uno se ve como aquel sabio que tiraba con desdén las migas de pan que voraces recogían tras él otros sabios más pobres. El español parece estar condicionado a los mejores ejemplos y no se da tregua ninguna, por más que generalmente no sirva de mucho a la hora de mejorar, si se compara con otros países menos afortunados. Si no quedarse dormido en los laureles es aconsejable, no poder conciliar nunca el sueño por el ansia viva inducida por cierta intelectualidad tanto de derechas como de izquierdas, es muy desaconsejable. Mimar lo que se tiene no debería querer decir que uno se duerma. No mimarlo esperando logros imposibles, es el sueño de la caterva de políticos que han convertido las promesas en aquellas famosas estampitas de los timadores. No es justo desdeñar lo que se tiene porque otros lo tengan mejor y sobre todo, es totalmente suicida aspirar a tener lo mejor endeudando a todo un país que al mismo tiempo está renunciando a los sacrificios inherentes de ser el mejor en algo...
Aparte de ciertas cosas que se dicen entre sí los hispanos en estos vídeos y que son muy discutibles dado cierto contexto europeo, lo cierto también es que ellos nos ven de un modo que les sorprende. No son pocos los que dicen con mucho dolor lo engañados que estaban al respecto de nuestro carácter y organización, que ellos suponen cercano a su desorden porque no podía ser de otro modo en esta "raza maldita" de la que ellos forman parte con tanto pesar.
En líneas generales creo estar en lo cierto al afirmar que admiran la España que descubren a cada paso, con el aliciente de encontrarse con españoles que no les hacen de menos por que ellos no lo sean. Esa especie de catarsis por la que empiezan a percibirnos de un modo totalmente distinto al que recibieron en sus aleccionamientos culturales, en los que España y los españoles -tan monta- son la causa de su desgracia, forma parte del "revisionismo" pero en versión popular. Es decir, se está dando en paralelo esa inculturación hacia lo español en los dos frentes, el histórico-intelectual y el popular a nivel de los anhelos particulares de personas que finalmente decidieron dar el salto de venir a buscar aquí mejores condiciones que las que tienen en sus países. He visto a cubanos y argentinos casi a punto de llorar cuando tienen de frente una realidad totalmente diferente a la que aprenden de "natural" en sus países.
Es la comida, el sol, las estaciones, la facilidad en el consumo, los precios... Sí, también los precios. ¿Quién podría imaginarlo? Pero también el orden, la limpieza, la puntualidad de los trasportes públicos, la Sanidad... Justamente lo que aquí se desprecia por no ser suficientemente liberal ni suficientemente estatal. Las calles limpias, el respeto casi sagrado a sus ojos por los pasos de cebra, y en general por todo lo que hace la vida más fácil sin tener que arriesgarse a cualquier accidente o robo, forman parte de la batería de sorpresas agradables que encuentran en nuestro país. Como también los paisajes y su diversidad en un territorio pequeño comparado con las dimensiones de sus países. También la diversidad cultural en apenas trescientos kilómetros, como el clima y esos lugares recónditos que rompen el paradigma del secarral español cuando menos lo esperan. Su patrimonio histórico, sus calles estrechas, su medievalismo en algunos casos y mucho más.
Pero hay algo que me parece que les causa mucha admiración y es que compartimos el mismo espíritu fiestero que ellos pero luego somos serios trabajando. Alguien dijo en este foro que algo dijo en cierta ocasión que éramos como los prusianos del sur. Algo hay de cierto y me da lo mismo que algunos tengan a bien recordarme que no tengo ni idea de nada y que vivo en la irrealidad. A fin de cuentas, como les ocurre a ellos, las bondades que tenga España son para ellos un recordatorio demasiado pesado para justificar sus vidas.