El verifactu desata un cierre en cadena de comercios chinos en España
La implantación del sistema de facturación verificable en tiempo real, conocido como Verifactu, está provocando un terremoto en el tejido comercial de origen chino en España. Testigos presenciales en zonas de alta concentración de estos negocios, como Valencia, relatan cierres masivos que comenzaron a finales del año pasado y se han acelerado en los últimos meses. La razón, según confesiones de los propios comerciantes, es el pánico a que Hacienda pueda ahora fiscalizar sin margen el volumen real de ventas.
¿Qué es el Verifactu y por qué afecta tanto?
Verifactu es un sistema de emisión de facturas verificables que obliga a los negocios a enviar cada factura a la Agencia Tributaria en tiempo real, sin posibilidad de manipulación posterior. Nace de la Ley Antifraude (11/2021) y está regulado por el Real Decreto 1007/2023. A diferencia de la facturación electrónica tradicional, este software certificado no permite omitir ventas ni alterar importes: cualquier transacción queda registrada al instante. Para negocios que basaban su modelo en ocultar ingresos –como muchos bazares, restaurantes y peluquerías de gestión china que parecen funcionar sin clientes–, la herramienta es una sentencia de gloria.
La experiencia previa en el País Vasco con el TicketBai ofrece pistas: aunque no ha erradicado la economía sumergida, sí ha reducido el margen de maniobra. Sin embargo, allí la recaudación no aumentó tanto como se esperaba, y muchos negocios con residencia fiscal fuera del País Vasco quedaron fuera. Con Verifactu, la cobertura es nacional y se prevé que incluya a casi todos los sectores, incluidos los salones de juego, considerados focus de lavado de dinero.
Tres euros por paquete y la vuelta a China
No todo es culpa del Verifactu. Algunos analistas señalan que el cierre de comercios chinos responde a un cóctel de factores. Por un lado, la UE impuso desde el 1 de julio una tasa de tres euros por paquete pequeño importado, golpeando el modelo de negocio de tiendas que revenden productos de AliExpress con márgenes muy ajustados. Por otro, el crecimiento económico de China está atrayendo de vuelta a muchos emigrantes. Según testimonios, «en su país ya se empieza a vivir bien», lo que reduce el incentivo de montar un chollo fiscal en España. Además, Amazon está triturando al pequeño comercio online, y los chinos no son una excepción.
¿Se acabó el chanchulleo o solo cambia de forma?
Hay quien sostiene que el Verifactu no eliminará el embeleco, sino que lo desplazará a métodos más sofisticados. La facturación con cadena de bloques, las anulaciones encubiertas y las proformas que también se registran son vías que ya se exploran. Otros recuerdan que los negocios chinos tienen «otros sistemas de lavar dinero», no necesariamente ligados a la venta minorista. La imagen de la nave industrial vacía con dos clientes al día que se gastan cinco euros de media es un clásico del lavado de dinero, pero las mafias pueden recurrir al juego online, las criptomonedas o la inversión inmobiliaria opaca.
La cuestión de fondo es si Hacienda tendrá capacidad real para procesar el aluvión de datos y perseguir a los infractores. Si la experiencia del TicketBai es indicativa, los que realmente quieran eludir el fisco encontrarán la manera. Mientras tanto, el cierre de cientos de negocios chinos –muchos de ellos meras reaccionariodas– podría ser solo el principio de una limpieza que, paradójicamente, dejará aún más espacio a las grandes plataformas.
Con el Verifactu en marcha, el pequeño comercio autóctono también se prepara para más burocracia. Pero en esta partida, los primeros en caer están siendo los que vivían de espaldas a Hacienda. El resto, incluidos los autónomos españoles, observan con escepticismo: la herramienta puede servir para el control, pero no necesariamente para la justicia fiscal.