Las joyas de Zapatero: 90 millones que nadie sabe tasar
¿Cuánto valen realmente las joyas incautadas al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero? El inventario policial habla de más de 90 millones de euros, pero la cifra ha abierto un debate feroz entre quienes la consideran un disparate y quienes la ven corta. La mezcla de piezas de alta joyería con relojes de gama media desconcierta a los expertos.
El inventario: piezas de lujo y anomalías
El documento filtrado detalla piezas como un brazalete bangle de oro 22k estilo Cartier valorado en 65.000 euros, un collar de lapislázuli con medallones de oro de 150.000 euros o una cruz pectoral de 25.000. Sin embargo, junto a estas joyas aparecen relojes Certina, una marca suiza de gama media, que no encajan con el resto. Esa anomalía es la que alimenta las sospechas de que la tasación podría estar inflada o, por el contrario, de que el origen de las piezas es más turbio de lo que parece.
La tasación bajo sospecha
El Gremio de Joyeros de Madrid ha cuestionado la valoración, y algunas expertas la califican de desproporcionada. Otros, en cambio, sostienen que si las piezas son auténticas y tienen historia, podrían alcanzar precios de subasta mucho mayores, como las que pasan por Sotheby's. La discrepancia es total.
El contexto: oro venezolano y herencias
Algunas voces apuntan a una posible conexión con operaciones de petróleo venezolano y comisiones millonarias, mientras que otras defienden que se trata de una herencia familiar de la esposa de Zapatero, Sonsoles Espinosa. La referencia a las 500 toneladas de oro que salieron del Banco de España durante la Guerra Civil también ha aparecido en el debate, aunque sin relación directa.
El problema no es el precio, es la procedencia
Desde el punto de vista legal, cualquier cargo público no puede recibir regalos superiores a 150 euros, y si se trata de una herencia, debe declararse y tributar. La clave está en si Zapatero puede justificar el origen de las joyas. Si no puede, incluso una fracción de la valoración sería un problema grave.
Si al final la tasación oficial reduce la cifra a 6 millones, seguirá siendo una barbaridad sin justificar. Si la mantiene en 90, el problema es aún mayor. El precio es lo de menos; la procedencia es lo que puede costarle caro.