Escasez de queroseno: el Gobierno alerta mientras Europa negocia con EE.UU.
El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ha expresado su preocupación por posibles tensiones en el suministro de queroseno, en un contexto de bloqueo en el estrecho de Ormuz. Mientras la Comisión Europea negocia importaciones desde Estados Unidos, el debate subyacente apunta a una dependencia energética que podría reconfigurar el turismo español.
El bloqueo de Ormuz y la dependencia de EE.UU.
El Gobierno español se ha sumado a las alarmas comunitarias: "Hay que ocuparse de este tema antes de que empiecen a surgir señales de escasez", advirtió Cuerpo. La amenaza proviene del estrecho de Ormuz, por donde transita una parte significativa del crudo y derivados que consume Europa. La respuesta de Bruselas ha sido acelerar las negociaciones con Washington para asegurar suministros de queroseno estadounidense. Una solución que, según algunos analistas, consolida a Europa como cliente principal de energía de Estados Unidos, en un tablero geopolítico donde el control de las rutas marítimas se vuelve crítico.
¿Se avecina una crisis para el turismo de masas?
El queroseno es el combustible de la aviación, y su posible encarecimiento o racionamiento siembra dudas sobre el modelo turístico español, basado en la llegada masiva de visitantes en vuelos low cost. Las compañías aéreas de bajo coste ya sufren quiebras, y un incremento sostenido del precio del combustible aceleraría la selección natural: solo los turistas de clase media-alta podrían permitirse volar, mientras los de menor poder adquisitivo se quedarían en casa. Esto golpearía directamente a los destinos de sol y playa y al chiringuito inmobiliario de los airbnbs, que dependen de un flujo constante de visitantes. Algunas voces recuerdan que el pico del petróleo (peak oil) ya está aquí, y que la escasez de combustibles fósiles provocará guerras por los recursos y una destrucción de la actividad económica que no perdona ni al turismo.
La pregunta que queda en el aire es si el peak oil, como advierten algunos analistas, empezará a imponer límites físicos a un modelo económico basado en la movilidad aérea barata. Mientras, la élite política y empresarial seguirá volando: para el Falcon, que no falte queroseno.
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