Vamos a estudiar el otro lado de la ecuación.
La pasta que ha engañado a TODOS los Españoles nunca más va a aparecer, no se recuperaría un solo euro aunque lo condenasen porque lo tendrá a buen recaudo a nombre de algún familiar en Senegal o cualquier paraíso fiscal y él obviamente será insolvente total sin nada a su nombre.
Si la jueza española lo hubiese mantenido en prisión, lo tendríamos que mantener, durante más de un año posiblemente de prisión provisional hasta el juicio y una vez condenado, pongamos otros cuatro o cinco años hasta que saliese en libertad provisional por cumplimiento de parte de la condena y se pirase, como hizo al ser puesto en libertad por la jueza.
Resultado:
Nos hemos ahorrado cinco años de mantenerlo en una cárcel, a pensión completa y plato puesto, con su coste, que seguro no baja de 150 o 200 euros diarios por plaza en el trullo, no me parece ni medio mal porque la pasta está perdida, nunca se recuperaría un euro y él solo nos iba a suponer un coste.
Ahora que los Canadienses le apliquen la justicia, hasta que lo pongan en libertad provisional -que lo harán- y se pire.