Hipoteca fija al 0,75%: 200€ menos al mes y nadie se lo cree
Una
hipoteca de 230.000 euros a 30 años, firmada hace dos años al 2,30% fijo, y una llamada que lo cambia todo: el mismo préstamo queda al 0,75% a tipo fijo, sin gastos de cancelación, con 200 euros de ahorro mensual durante las tres décadas. Sobre el papel, una bicoca. En la práctica, un caso que ha puesto de acuerdo a casi nadie. La hipoteca fija al 0,75% existe, sostiene quien la firmó. El resto pide los papeles.
Cómo se pasa del 2,30% al 0,75%
El mecanismo es el estándar del sector: una base alta que se rebaja a golpe de vinculaciones. El tipo de partida es el 1,75%. Por tener una nómina de más de 1.500 euros, 0,25 puntos menos. Por la nómina de la pareja, otro cuarto. Movimientos con tarjetas, seguro de vida y seguro de hogar suman el resto hasta descontar el máximo de un punto. Resultado: 0,75%.
Sobre una casa tasada en 500.000 euros y con 4.000 euros de ingresos mensuales entre dos, el ahorro declarado es de
200 euros al mes. La condición que se considera clave —que el tipo no se mueva ni si el euríbor escala al 5% ni si se hunde— descansa en la naturaleza del préstamo: en una fija, el tipo pactado no cambia pase lo que pase con el índice.
El coste real de las vinculaciones
Aquí empieza la letra que no sale en el folleto. El seguro de hogar se calcula en unos
310 euros al año; el de vida, en 190 y 150 euros para cada titular, con 33 y 31 años. No es un sobrecoste despreciable, pero tampoco arruina la operación. La clave está en el suelo: para bajar el tipo hay que mantener las nóminas, las tarjetas y los seguros durante toda la vida del préstamo.
Hay quien defiende justo lo contrario y lo defiende con datos. Una hipoteca sin ninguna condición obligada, sin seguro de vida, sin hogar y sin coche, sale más cara de entrada, pero permite elegir cada cobertura por libre cada año y cambiarla sin penalización. Los dos modelos son legítimos; el segundo exige aguantar el tipo sin bonificar. No hay almuerzo gratis, solo formas distintas de pagarlo.
¿Es creíble una hipoteca fija por debajo del 1%?
La respuesta corta es que hay ofertas en ese rango, y no una. Frente a los que califican el 0,75% de imposible a 30 años, aparecen referencias concretas: un
0,90% (1,65 sin vinculaciones) con nómina, seguros y 2.500 euros anuales de gasto en tarjetas; un
1% a 30 años solo con nómina; un 1,49% sin ataduras y un 1,29% vinculando nómina y seguro que ofrece una entidad digital.
El escepticismo tiene su lógica. La mejor hipoteca fija documentada por un usuario llega al
1,1% a 15 años, pero con una batería de catorce condiciones distintas. Y el argumento de fondo: por debajo del 2,3-2,5% a 30 años y sin vinculaciones, dicen, no baja nadie, salvo las hipotecas para empleados del propio banco, que rondan el 0,7%. Con ese listón, un 0,75% al mismo plazo y al mismo tipo huele a excepción o a error.
Dos años que cambiaron la conversación
El asunto nació con el euríbor en torno al
-0,49%, tipos de depósito de risa y bancos regalando dinero. En ese contexto, una corriente sostuvo lo que hoy suena temerario: los tipos no subirían en 25 o 30 años, “mira Japón”. Firmar fijo al 1% parecía dejar dinero sobre la mesa. Firmar variable, la apuesta sensata.
El péndulo giró. Quien constituyó su hipoteca fija por debajo del 1% en febrero de 2021 presume ahora sin complejos, y quien la firmó al 2,6% hace cuatro años ya no se mueve. La inflación que muchos daban por muerta reapareció, el euríbor dejó de ser negativo y las cuotas variables empezaron a apretar. La conversación mutó del “viva el variable” al “menos mal que fijé”.
El precio de acertar a 30 años vista
La moraleja que deja todo esto incomoda a ambos bandos: los que presumieron de previsión durante la era de tipos negativos y los que hoy se felicitan por haber fijado barato son, en gran medida, las mismas personas en distintos momentos. Las predicciones a 30 años se hacen con los datos de hoy, y los datos de hoy caducan.
Queda un dato que descoloca. Todo este intercambio sobre dinero casi gratis, tipos al 0,75% y vinculaciones pactadas para tres décadas se escribió mientras el euríbor iba camino de dejar de ser negativo. Nadie sabe dónde estará mañana. Casi todos, sin embargo, siguen firmando como si lo supieran.
El caso despierta una sospecha útil para cualquier hipotecado: un tipo fijo bajo con muchas vinculaciones nunca es gratis, solo más barato en la cuota. La letra pequeña pesa cada año.