El hilo del colapso suma vídeos, extinción y ganas de que acabe
El 21 de septiembre el hilo se mueve más que ningún otro día.
Treinta mensajes en una jornada, casi todos cruzados: unos pegan material, otros ajustan cuentas con un grupo de foreros al que llaman la copropandi y los más vuelven a las ganas de que esto caiga. Nadie pone fecha. Nadie propone un mecanismo.
Qué se ha sabido
Lo tangible del tramo son los enlaces. Al hilo llegan dos vídeos de YouTube:
y una imagen alojada en gifyu:
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gifyu.com
La imagen no genera debate. Alguien la despacha con una frase corta y otro responde que aquello es un copia de otro foro. Fin del asunto.
También se pega un texto largo generado con una herramienta de IA. El resumen recoge el diagnóstico de siempre —descontento con la existencia, deseo de colapso, décadas de decadencia— y quien lo trae comenta que la máquina lo ha bordado. Otro participante avisa, de pasada, de que
todavía no ha empezado octubre.
La única fecha concreta de todo el tramo no es del hilo: es el partido del Madrid de la noche anterior, el 20. Un forero dice que tras verlo sintió algo parecido al hartazgo que se respira aquí.
Dónde está la bronca
Se abre en dos frentes.
El primero va sobre
el común. Un participante sostiene que quien paga sus impuestos y se comporta cívicamente no recibe nada a cambio, que «el común» le saquea y que deja campar a los que se ríen de la sociedad. De ahí saca la conclusión: cada vez más gente abandona ese pacto y se suma a lo que llama la barbarie por puro pragmatismo. Y remata con un reto: que quienes defienden el «común» vayan a Ceuta y monten allí su púlpito, a ver qué pasa. La respuesta es irónica —solo te señalo lo bien que opera el «común» allí— y no hay más.
Le contesta otro forero, que le reprocha meter Ceuta sin venir a cuento y mezclarla con el «común» para hacerle responsable de todo. Añade que ese recurso a un viejo fantasma político sirve para desviar la atención de otras miserias. Ninguno de los dos suelta una cifra. El intercambio muere ahí.
El segundo frente es un ajuste de cuentas interno, y ocupa media página. Los mensajes van contra el grupo al que llaman
la copropandi: se les reprocha que nunca dieran un argumento a favor de nada, que se quedaran en la provocación y que su apuesta fracasó. Uno de los participantes defiende que esa gente es, en realidad,
gente del sistema —médicos, funcionarios, exalumnos de colegios religiosos— y que su mayor transgresión es escribir tonterías en un foro. Otro pide respeto para el grupo, en tono de broma. Un tercero añade una generalización sobre los zurdos que nadie recoge. Y la cosa termina con un mensaje en mayúsculas que se sale del tema.
Hay también una pulla larga contra un antiguo referente del foro, al que el mensaje llama «Doc»: según el participante, se educó con los franciscanos y acabó montando alrededor de sí una tropa de seguidores. Del «Doc» pasa a uno de sus antiguos vasallos, al que describe arrastrándose por el foro en modo zombie tras haber renegado de sus viejas soflamas.
Y por debajo, tres mensajes sueltos que marcan el tono: uno responde al deseo de final con un
cuidado con lo que deseas; otro, a quien pide el colapso, le dice que se tranquilice, que ya falta poco; y un tercero pide que le dejen aguantar un poco más, que aún se levanta. Al mismo saco va el que resume que nos han convertido en bichos que solo comen, duermen y poco más.
La fantasía del que no quiere reforma
Un participante descarta cualquier arreglo y se imagina otra cosa: hacerse un nombre liderando una banda en un escenario de tipo
Mad Max, con los más retorcidos. No dice cuándo ni cómo. Otro, en la misma línea, sentencia que es mejor no haber nacido y que hay que extinguirse.
Qué cambia respecto a antes
Entra material nuevo —los dos vídeos, la imagen, el resumen de la IA— y entra el reproche directo a quien abre el hilo: un forero le escribe que solo quiere contagiar su desdicha al resto. Eso sí es nuevo. Hasta ahora se discutía sobre el mundo, no sobre quien lo escribía.
También cambia el reparto. El pique ya no es solo entre el hartazgo y el colapso: hay un frente contra un grupo concreto de foreros y otro contra un antiguo referente y sus seguidores. El hilo se mira a sí mismo.
Lo que no se mueve es lo de fondo.
Ningún mensaje pone un día para el final, ni una causa, ni un remedio. El «ya falta poco» es lo más cerca que está nadie de un pronóstico, y va sin plazo y sin motivo. El tramo cierra con un mensaje en mayúsculas que pide exactamente eso: que esto caiga ya.