IA en España: el informe Funcas anticipa hasta 2,3 millones de empleos destruidos
El primer gran estudio sobre el impacto de la inteligencia artificial en el empleo español, elaborado por Funcas y adelantado por EL MUNDO, cifra en un escenario moderado la destrucción de entre 1,7 y 2,3 millones de puestos de trabajo en la próxima década. Frente a eso, la IA crearía como mucho 1,6 millones de nuevos empleos, dejando un saldo neto negativo de 600.000 ocupados. Los sectores más expuestos, según el informe, incluyen a informáticos, desarrolladores y analistas de ciberseguridad, que ya protagonizan los primeros ERE ligados a la automatización inteligente.
Los datos que nadie discute: pérdida neta de empleo
El informe de Funcas no deja mucho margen al optimismo. Incluso en el mejor de los casos, la IA destruirá más empleo del que genera. La horquilla de 1,7 a 2,3 millones de puestos eliminados contrasta con un techo de 1,6 millones creados, lo que implica que la economía española perderá al menos 100.000 ocupados netos en la próxima década, y hasta 600.000 en el escenario más pesimista. El estudio pone el foco en trabajos que hasta ahora se consideraban seguros, como los de programación o ciberseguridad, donde las empresas ya están aplicando recortes.
La excepción china: prohibir los despidos por IA
Mientras el informe de Funcas pinta un panorama sombrío, desde China llega una respuesta diametralmente opuesta. El gobierno chino acaba de ilegalizar los despidos de trabajadores motivados por la implementación de IA. Esta medida, que algunos califican de proteccionismo laboral, plantea una alternativa al relato dominante en Occidente: no todo es productividad a costa del empleo. La pregunta que flota es si en España o la UE se podría o querría aplicar una regulación similar, o si el capitalismo liberal está abocado a una destrucción masiva de puestos de trabajo.
La reacción escéptica: esperar a verlo para creerlo
No todo el mundo se toma al pie de la letra las proyecciones de Funcas. El escepticismo ante los informes oficiales, especialmente cuando vienen de organismos ligados a la gran banca y las patronales, lleva a muchos a pedir cautela. Recuerdan que predicciones similares sobre la robotización en los años 2010 no se cumplieron con la crudeza anunciada. Y apuntan que el propio informe reconoce un margen de incertidumbre amplio. La duda está servida: ¿será esta vez diferente, o nos encontramos ante otro ejercicio de alarmismo para vender la necesidad de reciclaje profesional?
El debate, en todo caso, está abierto. Mientras unos ven una ola imparable que arrasará con millones de empleos, otros señalan que la regulación y la adaptación pueden cambiar el guion. Lo que el dato no dice es si España está preparada para una transformación de esta magnitud. La respuesta, como casi siempre, la dará el tiempo.
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